Diversos estudios han demostrado
que la presencia de una figura de apoyo del tipo promotor de salud o partera
(es decir una persona no profesional pero sí capacitada), facilita tanto el
proceso de parto como la reducción de sus complicaciones, incluso en mejor
medida que la presencia del marido (Bertsch et al, 1990; Kennell et al, 1991).
Esto se puede explicar por los sentimientos de ansiedad del compañero respecto
al parto y el proceso de alumbramiento en sí mismo, así como las ideas de él de
posibles, aunque improbables, complicaciones de amenaza a la vida que pudieran
ocurrir, que terminen generando una mayor ansiedad en la madre.
Tomado de: Buendía, José (comp.) (1999).
Familia y Psicología de la Salud. Madrid: Pirámide p. 39.