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sábado, 1 de abril de 2023

Psicogenealogía y contextos sociales

Anne Schutzenberger tiene una recomendación permanente a los que se dedican a la psicogenealogía: conozcan de historia y de contextos sociales. En sus libros, por ejemplo, "Ay mis ancestros" y "Psicogenealogía" podemos ver como su conocimiento de acontecimientos importantes de la historia de Francia (ella era francesa), de la 2a Guerra Mundial, de las colonias francesas, etc. ayuda a entender e hipotetizar sobre lo vivido por determinado ancestro, o comprender cierto comportamiento, cierta frase, cierta enfermedad.

Anne Schutzenberger

Para la historia de Perú, a mí me ha sido útil el libro de Nelson Manrique "Usted fue aprista". Es muy ilustrativo para entender los recovecos de la política en general y los movimientos sociales a lo largo del siglo XX, hasta 1980. Además, habiendo sido el Partido Aprista durante generaciones un atractor de pasiones contrarias, da una perspectiva para comprender ciertas emociones transgeneracionales alrededor del duelo, del lado perpetrador y del lado víctima (en relación a insurecciones, acciones armadas y el papel de los "búfalos", su fuerza de choque); la vida en clandestinidad, en exilio y en prisión por razones póliticas (y sus implicancias para con las parejas y sus hijos); la práctica del secretismo (y su respectiva carga emocional); la desilusión por los virajes ideológicos (que, en casos extremos, llevó a algunos a tomar el rumbo de la lucha armada con el MIR).

Otro momento importante en la historia de la zona norte del Perú, vinculado al Apra, fue la Insurección de Trujillo de 1932, donde murieron miles de peruanos. Un episodio poco presente en la historia oficial. Pormenores de dicho evento y su antesala lo enocontramos en el libro de Luis Chanduví: El APRA por dentro. Lo que hice, lo que vi y lo que sé. 1931-1957. Aquí un extracto.

Por otro lado, el Informe de la Comisión de la Verdad (como todos los informes de comisiones semejantes en otros países) da cuenta de lo acontecido de 1980 al 2000, en torno al Partido Comunista  Sendero Luminmoso, el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) y el papel del Estado. Aunque nada agradable, su lectura permite al especialista en psicogenealogía comprender las memorias de abandono, abuso, tortura, injusticia, verguenza, resentimiento, expresadas por sus descendientes a veces como enfermedad, a veces como problemática psicosocial.

Para una lectura psicogenealógica del conflicto armado vivido en Perú al finalizar el siglo XX, aquí mi artículo: Secuelas conflicto armado interno: perspectiva transgeneracional.

Hay y habrán otros textos valiosos, y cada autor, con sus respectivas miradas e ideologías de fondo suman a la comprensión de la historia, de las creencias, de los conflictos.

martes, 11 de junio de 2019

FRITZ PERLS: UNA BIOGRAFÍA PSICOSOMÁTICA (1)

RESUMEN

Fritz Perls es uno de los psiquiatras que más ha influido en el desarrollo de la psicoterapia. El presente artículo presenta un acercamiento a la comprensión de su vida desde la mirada de la Biodescodificación. Para ello se analizaran los datos psicogenealógicos que disponemos y las dinámicas y enfermedades que manifestó, como medios para realizar hipótesis de sus procesos vitales. Para esto nos hemos basado en los principales textos biográficos que existen y en la información disponible en internet. No se pretende establecer verdades sino abrir nuevas narrativas respecto a su vida.



Fritz Perls descendía de una familia judía alemana de clase media, de orígenes polacos. En el ambiente que vivió durante su infancia en Alemania se toleraba a los judíos, aunque no eran del todo bien vistos. El padre de Fritz, Nathan, aparentemente era el mayor de dos hermanos, y se dedicaba a la venta de vinos, viajando por todo el país. El hermano de Nathan, Emil[1] (diez años menor), tenía una carrera médica, más a tono con las expectativas de la época. Este tío falleció de cáncer rectal, en “un lecho de mierda y sangre” (una escena semejante vivirá Fritz). De la madre, Amalie, sabemos que era la mayor de nueve hermanos, y que dos de sus hermanas habrían muerto tempranamente.

Grete, hermana de Fritz, menciona que sus padres estuvieron casados once años antes de tener hijos ¡once años! Este tiempo es muy largo. ¿Qué ocurrió en esos once años: simple dificultad concepcional o embarazos frustros? Ella nos dice: "Mi madre no podía tener hijos, luego se operó y llegaron uno tras otro". Y literalmente llegaron uno tras otro: Elisabeth (Else) nació  el 20 de enero de 1891. Margarete (Grete) nació el 25 de febrero de 1892 y Fritz llegó al mundo como Friederich Salomon Perls el 8 de julio de 1893. Perls dirá en sus memorias: “Fui lanzado a una familia en que los niños no eran la respuesta honradamente anhelada de dos personas enamoradas.”

Nació por fórceps, luego de un parto difícil. Según la Psicología Prenatal esto condiciona una actitud de búsqueda de apoyo, una ayuda “que duele” (véase Cogollor y González, 1983). En sus primeras semanas estuvo a punto a de morir debido a una deshidratación general, vómitos y diarrea, causados al parecer por una infección en los pezones de su madre ¿Esta ausencia temprana del pecho materno lo llevará a desarrollar su teoría de las resistencias orales y condicionará su adicción nunca superada por el cigarrillo? Curiosamente su primer libro Yo, hambre y agresión puede entenderse como una clave de sí mismo. Bien podría traducirse como: "Yo he sido expuesto al hambre, a morir de inanición, y he desarrollado mi agresión como forma de sobrevivir". Que es una forma de decir que ha habido un apego temprano fallido, evidente en el tipo de relación que tuvo tanto con su familia de origen como con la familia que estableció.

Perls menciona en Dentro y Fuera del tarro de la basura (su autobiografía), y Shepard también recoge el tema, que desde joven y hasta el final de sus días, le acompañó la duda de si Nathan, ese hombre violento y escatimador del dinero, era realmente su padre, o si quizá lo era el famoso y poderoso tío Hermann Staub, un abogado importante en Alemania[2]. Y aunque Fritz alude al incidente de haber tomado una pieza de oro como parte de que lo vean como la oveja negra de la familia, a sus diez años, curiosamente a esa edad, el tío Hermann ya estaría padeciendo de cáncer, puesto que falleció de ello a los 48 años, cuando Fritz tenía 11 años (tomemos en cuenta que morir por cáncer implica varios meses previos de enfermedad). Es factible suponer que Nathan, teniendo sospechas que no fuera su hijo, mostrara toda su violencia hacia el pequeño Fritz y a su madre, y más aún una vez desaparecido el supuesto padre y amante poderoso, que había vivido incluso en la misma calle. El padre trataba al pequeño Fritz de "pedazo de mierda" y a su esposa igual. Esta palabra “mierda” estará muy presente en la vida de Perls, como veremos.

Con el paso del tiempo, “a medida que nos cambiábamos de un sitio a otro”, dirá Perls (lo que ocurrió después de sus 16 años), poco a poco Nathan se va distanciando de la familia, permaneciendo gran parte del tiempo que pasaba en casa, en su biblioteca. Una época en la que el joven Perls se va haciendo cada vez más autónomo, alternando sus estudios escolares con sus representaciones teatrales.

Quien fuera el último psicoanalista de Fritz, Wilheim Reich, le dio la interpretación de que Staub sería su padre, aunque Fritz refiere que Reich nunca le dio una explicación a su aseveración. Sin embargo, visto en retrospectiva, la interpretación de Reich probablemente tuviera que ver con un tercer personaje: Lucy.

Fritz tuvo un tórrido romance con una prima lejana, casada, llamada Lucy. Ésta le contó que el tío Herrmann la sedujo cuando ella tenía trece años. Reich podría haber hecho la relación Hermann - Lucy / Fritz - Lucy: el hijo que busca superar al padre apropiándose de su mujer (Complejo de Edipo). Otros aspectos a considerar, en la posibilidad (o fantasía) de que Staub fuera el padre, son el que en la familia habían querido que Fritz siguiera la carrera de leyes "como el tío Staub" y que Fritz también tendría "esa afición por las mujeres jóvenes" como su tío Staub y su padre Nathan.

Fritz nos dice: "En general, odiaba a mi padre... en qué grado mi actitud ha sido influenciada por el odio que sentía mi madre hacia él, cuanto nos envenenó ella con su odio, no lo sé..."

Respecto a su madre, Fritz vivió resentido con ella y con su hermana mayor, pues sentía que aquella le daba toda su atención a su hija ciega, al punto que cuando se enteró de sus muertes en los campos de concentración -Amalie el 7 de octubre de 1942 y Else a fines de 1944-, no derramó ni una lágrima. Él no alude, en ningún lugar de sus escritos, sobre el final de su madre, sólo habla de la muerte de su hermana. Tampoco alude al hecho de no haber querido ir al entierro de su padre[3]. Sin embargo en su libro autobiográfico menciona una experiencia hipnopómpica muy significativa que tuvo mientras escribía el libro:
Desperté perplejo y con una sensación de pesantez. Sentado torpemente en mi cama y en trance, tal como algunos enfermos que he visto internados en hospitales mentales, replegados en sus rumiaciones. Ánimas, víctimas de Hitler, especialmente parientes míos y de Lore, visitándome, amonestándome con el dedo, empeñados en hacerme sentir culpable y responsable por ellos. Pero sigo aferrado a mi credo: "Soy responsable únicamente de mí mismo. Tú eres responsable de ti mismo. No acepto tus exigencias sobre mí, como tampoco acepto ninguna intromisión en mi manera de ser". Ya me doy cuenta de que quizás me estoy aferrando demasiado fuertemente a mi credo. (p. 113)

¿Cuánto de su famosa oración está influido por evitar el acercamiento y, por ende, la reactualización del sentimiento primigenio de ser rechazado? ¿Es que su énfasis en “sólo soy responsable de mi” actuaba como defensa a la llamada culpa del sobreviviente? (Schutzembeger, 2002) ¿Esta misma culpa influyó en que no se sintiera merecedor de tener una familia, puesto que él había perdido a la suya?

JUVENTUD
Volviendo al joven Fritz, a los 20 años se le diagnostica una malformación cardíaca, y junto a ello encorvamiento y asma, por lo que es exonerado del servicio militar a inicios de la primera guerra mundial. Pero luego es convocado como ayudante médico en las trincheras (ya había iniciado sus estudios de medicina). Su batallón estaba encargado del ataque con gas venenoso. En este contexto empieza a fumar, “a envenenarse”, como él mismo dijera. Probablemente su hábito fuese su forma de expiar la culpa de haber sobrevivido y/o no haber podido salvar a sus compañeros, envenenados por el gas en un ataque que salió mal. Aún al final de su vida, estas muertes le eran “difíciles de encarar”.

Se gradúa de médico en 1920, ejerciendo como neuropsiquiatra. Forma parte del ambiente bohemio y vanguardista de Berlín. En 1922, cuando Alemania vive un período de gran inflación, un banquero, paciente suyo, le enseña a invertir en acciones. Esto le fue útil en aquel entonces y a lo largo de su vida (Perls, 1987, Gaines, 1993). A fines de 1923 hace un viaje fallido a Estados Unidos. Regresa frustrado, a vivir a casa de sus padres. Esto, y la relación tormentosa con Lucy, lo empujan a iniciar su psicoanálisis con Karen Horney (1926), y luego se interesa en formarse como psicoanalista, acercándose al ala izquierdista (entre ellos la propia Horney y Wilheim Reich). Habiendo viajado a Frankfurt para estudiar y alejarse de Lucy, continúa su psicoanálisis con Clara Happel (1927) y luego con Eugen Harnick (1928-1929). Estando en Frankfurt conoce a Lore Posner, una psicóloga doce años menor que él, y a su retorno a Berlín continúa la relación a distancia. En paralelo tiene varias aventuras sexuales.

MATRIMONIO
Se casa en agosto de 1929 con Lore (Laura). Laura menciona que en sus primeros años de matrimonio él tenía dificultades eréctiles. Pero debe de haber tomado confianza, pues el 23 de julio de 1931 les nace una niña, Renate. Fritz está muy orgulloso porque temía ser estéril. Dirá Laura: "Creo que se casó para averiguar si podía tener un hijo".

En 1930 retoma su psicoanálisis, esta vez con Wilheim Reich, que dura unos dos años. En enero de 1933 Hitler asciende al poder como Canciller. El padre de Laura fallece en marzo. En abril, avizorando los peligros que se avecinan, Perls huye a Holanda, pues era un activista antifascista. Laura y la bebé fueron con familiares de ella al sur de Alemania. En septiembre la familia se reúne en Amsterdam y viven con poco dinero en un lugar estrecho. Este ambiente de zozobra y limitaciones económicas propicia un aborto, datado entre fines del 33 e inicios del 34. Laura cae en depresión tras la pérdida. Incluso en estas condiciones, Perls tiene una aventura con una mujer casada. En noviembre de 1933 fallece Nathan Perls. Fritz no asiste al entierro (lo que resulta comprensible puesto que habían salido huyendo de Alemania). Luego de una corta estancia en Holanda se mudan a Sudáfrica (1934), donde vivirán trece años bastante prósperos, incluidos algunos amoríos por parte de ambos.

Él permanecerá muy cercano a Laura y Renate hasta el nacimiento de su hijo Stephen (en 1935), teniendo Renate 4 años. Perls no quiso que naciera Stephen, según palabras de la misma Laura. Después de la llegada del varón, Perls tomará una gran distancia con su familia hasta el final de su vida. Él se queja de que su esposa y su hija viven en una fuerte simbiosis ¡la misma queja que había hecho a su madre y su hermana Else!

Fritz cuenta con 43 años, y tiene un hijo recién nacido. Se encuentra mal física y psíquicamente. Él nos cuenta:
En 1936 tuve muchos problemas de corazón. Sufría de unos ataques de angina tan dolorosos que estuve contemplando, seriamente, la posibilidad de suicidarme. [Se] me encontró una grave descompensación cardíaca. Las medicinas ayudaban bastante, pero la agonía persistía. Y prefería matarme antes que abandonar el cigarrillo (Perls, 1987).

Es decir que tras el nacimiento de su hijo desarrolla problemas cardíacos, siendo que el corazón representa a la casa (Fleche, 2010), podemos suponer que los sentimientos de animadversión hacia el bebé le son muy intensos y su ansiedad oral es tan fuerte que ni se plantea dejar el hábito de fumar. Todo esto a pesar de que practicaba con regularidad la técnica de Alexander y meditaba (De Casso, p. 118).

VIDA PROFESIONAL
Ese año acudió a un congreso psicoanalítico en Checoslovaquia, lleno de expectativas por sus descubrimientos, pero sólo encontró desinterés, incluso del mismo Reich. Luego visitó a Freud en Viena, de lo cual lo que más recordaría sería su corta conversación: "Vengo de Sudáfrica para presentar un trabajo y verlo a usted". A lo que le respondió Freud: "Bueno, ¿y cuándo se va de regreso?"... Esto lo resintió, aunque habría que saber que Freud en aquel entonces andaba bastante mal de salud. La actitud hacia Freud se comprende en relación a su propia relación con su padre. En Europa se quedaría tres meses.

Por aquel entonces su hermana Grete y su esposo Salomon (Soma) Gutfreund (también doce años mayor que ella, como Perls respecto a Lore), habían salido de Alemania rumbo a Shangai (1938). Vivieron allí casi una década[4].

En enero de 1942 Fritz se enlista en el ejército aliado como médico. Así que viste de uniforme, tiene mucho tiempo libre estando lejos de casa, y vuelve los fines de semana con su familia. Ese mismo año  publica Yo, hambre y agresión (escrito en 1940, ayudado por Laura, aunque luego lo desconocería) durante su estancia en Sudáfrica. El texto pretende ser una revisión y una ampliación del psicoanálisis. Y por ello se desalentaría tanto ante la fría recepción de sus propuestas por parte de sus colegas psicoanalistas. Este fue el puntillazo final de una relación maltrecha con el psicoanálisis, iniciada tras el encuentro, en 1936, con su maestro de aquel entonces.

En 1945 se da de baja en el ejército. Viaja solo a U.S.A. Tiene 53 años. Se hospeda en casa del hermano tercero de Lore, Robert, en Connecticut (su hermana segunda era Liesel y había muerto a manos de los nazis), pero ante su falta de delicadeza como huésped, le piden que se vaya. Va a Nueva York y gracias a Erich Fromm se hace de una clientela. En 1946 conoce a Paul Goodman y de su mano entra al círculo intelectual y artístico de la ciudad, entre quienes estaban el elenco del Living Theatre. En este ambiente de apertura y exploración el “Doctor Perls” va eliminando los límites entre la vida y la terapia, pasando a ser simplemente “Fritz”. Un año después llega su familia. Pero otra vez a disgusto donde está, se va a Los Ángeles, dejando a su familia en Nueva York. No se instala plenamente, va y viene, entre diferentes ciudades, propalando su nueva terapia Esto duró diez años. El plantaba la semilla y luego dejaba a cargo a otro. Evitaba la disciplina y la burocracia (De Casso, p. 169, citando a Lore). En esta etapa se hizo más evidente el tipo de relación que tenía Fritz con su esposa: ella era una madre incondicional de un adolescente rebelde (De Casso, citando a Shepard, p. 170). En este período viaja con Lore a Europa un par de meses. Cuenta Fritz que fueron a visitar la tumba de su suegro:
Visitamos la tumba de su padre y tuve una explosión de pena. Y realmente fue una explosión. Me cogió totalmente desprevenido, como si me hubiera abierto un forúnculo... tampoco entiendo el estallido. Nunca estuve cerca de mi suegro. (1987, p. 202)

Perls habría recibido una indemnización como víctima del nazismo (Bundesentschädigungsgesetz). El pago se realizó en la década del ´50, y le permitió vivir de sus rentas y dedicarse a su actividad profesional sin apuros. Además, invertía su dinero en diferentes negocios (Gaines, p. 50. 100).

En 1954, en uno de sus viajes a Miami, conoce a Marilyn Rosanes-Berret, quien le aplica el método Bates para la mejora de la visión. Ella cuenta que Fritz estaba perdiendo la vista. Tenía una inflamación en un ojo y miopía en el otro, por eso usaba lentes oscuros. Tras dos años de tratamiento con ella mejora mucho de su miopía[5].

Respecto a la miopía no sabemos desde cuando la padecía. Sin embargo es interesante lo que dice Van Dusen sobre Perls, porque en la forma como lo expresa confluyen la impotencia sexual, el hábito de fumar y la miopía:
Un día hablábamos de su "impotencia" que se había producido durante la Primera guerra Mundial; se refería a una impotencia que iba mucho más allá del sentido sexual: la incapacidad de tener una fantasía interna... Él era un médico judío... que tenía que ocuparse de los heridos y los muertos. Daba la impresión de que el shock de estas escenas de guerra lo habían dejado pegado a lo que era externamente visible... no tenía esta fantasía para encubrir [distractores mentales]... significaba que se quedaba pegado a lo que había frente a él. (Gaines, p. 68)

Este "quedarse pegado a lo que tiene enfrente" es una precisa descripción de la miopía, en que se ve lo que está cerca, y con dificultad lo lejano. La relación entre la miopía y el fumar la encontramos también en estas palabras de Perls en su autobiografía:
La mayor parte de mi memoria visual está sumergida en una especie de bruma…Tengo sospechas que esta neblina y mi hábito de fumar están de algún modo relacionados… Desde que comencé este libro…ocurre que veo cada vez más y mejor.

Todos estos cambios en Fritz, de sentirse más auténtico, de impulsar su propio estilo, de empezar a “ver más claro”, le llevó a una crisis. Sintiéndose cada vez más incómodo con Laura, en 1956 la deja y se va a instalar en Miami. Tiene 63 años, está desalentado, su angina de pecho se ha agravado y, según Shepard, "proyectaba vivir en una suerte de retiro hasta que su corazón se rindiera" (De Casso, p. 223). A pesar de todo, sigue viajando cada mes y medio a las ciudades donde ha dejado seguidores. Alan Martin cuenta que el Fritz que él conoció había ido a Miami a recuperar su salud, no “a esperar la muerte”, y que aunque solitario, era un hombre que irradiaba alegría y su vitalidad sexual seguía presente (Gaines, p. 54ss).

Es en Miami donde tiene una de sus experiencias de satori que comenta en su autobiografía: ¿Como reflejo del cambio de etapa que estaba viviendo? (véase Ojeda, 2016). Pues a fines de 1957 conoce a Marty Fromm[6], una mujer casada de 32 años, y ya a inicios de 1958, con 65 años, se encuentra en una relación con ella, pasando de ser su paciente a su amante. Con ella reactivó su vitalidad, experimentan juntos todo tipo de posibilidades sexuales, incluyendo a otras y otros, y probando drogas. Una relación intensa, no exenta de celos, obsesión e intensas peleas. Dice Marty: "Él quería ser el que manejaba todo, el tittiritero que tiraba de los hilos". Cuando le proponen a Perls irse a Ohio (mayo de 1958), simplemente lo decide sin conversarlo con Marty. Dice ella que la lección que recibió fue: "Hice por ti lo posible mientras estuve aquí. No soy responsable de ti. No te debo nada. Adiós". Y ella lo adoptó como criterio de vida (sic) (De Casso, p. 228, citando a Shepard).

Fritz se va a Ohio para una formación de terapeutas. Se instala en la casa de Paul Weisz por unos cuatro meses, siendo despedido de allí, otra vez, por su dificultad de adaptarse a su rol de huésped. Además tampoco tiene límites: hace observaciones "terapéuticas" a la esposa de Paul, sin que ella se las pida. Ese período en Ohio, no exento de viajes, duraría nueve meses, de modo que a inicios de 1959 está de regreso en Florida, retomando la relación con Marty. En este período emplea semanalmente LSD, hasta que unos meses después empieza a evidenciarse una actitud paranoica en él. Marty comenta que esas experiencias giraban en gran parte en relación a su padre. De Casso resume así lo que salía a relucir en esas sesiones:
Efectivamente, toda su vida Fritz había arrastrado, sin ser bien consciente de ello, un gran hueco emocional, manifestado en su escasa auto-valoración y confianza en sí mismo y, correspondientemente, en su insaciable necesidad de reconocimiento, en su egocentrismo y en sus suspicacias y celos frente a los demás. (p. 229)

Alrededor de ésta época viaja a San Francisco y se hospeda en casa de Van Dusen por mes y medio. Al volver a Florida continúa su uso frenético con el LSD, lo que aumenta sus celos hacia Marty. Por navidades viaja a Nueva York y a su retorno Marty le dice que está interesándose en un joven (un tallerista de Fritz). Entonces, sus hemorroides, de las que sufre desde algún tiempo atrás, sangran, en una escena que recuerda la muerte del tío Emil. Las hemorroides nos hablan de esa falta de lugar donde “asentarse” de la que adolecía Fritz. Pero el hecho de que sangren cuando Marty le habla de su amorío, direcciona el síntoma a la marranada que siente que le ha hecho ella (para el inconsciente biológico una pareja es un familiar, un con-sanguíneo) (Fleche, 2015).

Marty se queda con él y al día siguiente lo operan. Marty y Peter, el susodicho, lo visitan durante su estancia en el hospital. Tres semanas después hay una nueva cirugía, por una súbita y muy dolorosa obstrucción urinaria, debido a una próstata inflamada, lo que termina en su extirpación. La próstata, el órgano de la potencia sexual masculina, se acrecienta, como un intento de Fritz de virilizarse (véase Fleche, 2015) para enfrentar al joven competidor, que encima se atreve a “visitarlo”. Perls la conmina a decidirse por uno de los dos, y aunque Marty lo elige a él, ya la relación está moribunda. Viajan a Europa por cinco semanas como una suerte de bonita despedida. Al retorno Fritz va a Nueva York y ella a Miami.

A mediados de 1960 Perls se encuentra otra vez en casa de Van Dusen, pero esta vez, al cabo de otro mes y medio, saca de quicio a la esposa de Van Dusen, por su actitud pesada de "terapear" y su poco aseo y orden.

Esta situación de ser una molestia como huésped, vivida al menos tres veces, a lo largo del tiempo, con tres familias distintas (con Robert, Weisz y Van Dusen), evidencia una suerte de creencia que podemos expresar así: "No merezco estar en familia". Permanece allí hasta fines del año, cuando marcha a Los Ángeles. En este período Jim Simkin dirá que lo ve menos iracundo, quizá debido a las dos operaciones que se ha realizado o quizá al trabajo expresivo pictórico que ha estado realizando con Fritz Faiss. Viaja por diferentes ciudades de los alrededores, hasta que en 1962 decide hacer un viaje alrededor del mundo, buscando aclarar su panorama futuro. Un largo viaje de quince meses: Hawai, Japón, Hong Kong, Israel, Europa. Estando en Tokio intenta hacer una cura para dejar de fumar pero sólo aguantó la abstinencia tres días, abandonando furibundo el hospital.

Cinco de esos meses los pasa en Israel, la tierra de sus ancestros. Dicen sus biógrafos que esta temporada fue bastante positiva. Se desconecta de la terapia, se dedica a pintar y a vivir la vida. Perls retorna a Nueva York cumplidos sus setenta años. Y antes de abandonar Nueva York para volver a Los Ángeles, acude a un encuentro de terapeutas. Él refiere:
Llevaba aún a cuestas la desazón que sentía por mi profesión... Estaba muy afligido y tuve un ataque de angina de pecho que me asustó y me tuvo en cama por un día... En una sesión de grupo tuve una explosión de desesperación. Esa explosión fue verdadera, con sollozos violentos, sin importarme la presencia de extraños. Un de profundis. Esta explosión me ayudó bastante. Después fui capaz de reevaluar mi posición y estuve dispuesto a retomar nuevamente mi profesión. (Perls, 119)

Faiss recuerda que a su retorno de Israel Perls fuma menos de las tres cajetillas que solía consumir. Aunque nunca dejó de fumar completamente, fumaba sobre todo durante las sesiones de grupo. Gabrielle Roth también lo recuerda como fumador empedernido y señala: "El hecho es que el tabaco lo mantiene a uno alejado precisamente de la cosa que él proponía; mantiene la respiración arriba, en el pecho, y no permite la inhalación profunda hasta el estómago para estar en un espacio claro, que es el "ahora" (Gaines, p. 211).

ESALEN
Fines de 1963. Perls es invitado a lo que luego se conocería como el Instituto Esalen. Luego, en el segundo semestre de 1964 se instala allí. Al principio sus grupos son reducidos, su salud es precaria, se encuentra mal del corazón, anda encorvado, emana cansancio... El cocinero de Esalen recuerda que "era muy formal, vestía chaqueta y corbata, y fumaba permanentemente." Pero ya se empieza a operar una transformación positiva en su carácter. Se va haciendo más cálido.

Así estuvo hasta 1965. Durante 1966 ocurre un gran cambio en Fritz. Todo parece indicar que tras un tratamiento intensivo de una semana, recibiendo sesiones de integración somato-sensorial con Ida Rolf (Rolfing) sentirá que le han devuelto la vida. Cuenta Ida:
[Luego que] trabajamos nunca más tuvo problemas serios con su corazón. Se trataba simplemente de organizar su cuello. Años antes había sido sometido a una intervención quirúrgica, y cuando empezó a volver en sí, le dijo al anestesista: "Me has herido. Hay algo malo en mi cuello". Y el anestesista dijo: "No, eso es imposible."

Ida cuenta que durante el trabajo con su cuello, Fritz quedó inconsciente, y ella pensó que estaba reviviendo el episodio de la anestesia; y, al revivir la experiencia, algo se disolvió (Gaines, p. 194). Parece ser que la operación habría sido la de las hemorroides.  El mismo Perls le da un sentido metafórico, más cercano a la realidad biológica, al mencionar que Marty le rompió el corazón y relacionándolo con sus problemas cardíacos de aquel entonces. Él también cuenta que habiendo tomado psilocibina recordó cómo tuvo que confrontar con la muerte tras la operación. Tras revivenciar aquella noche volvió con un gran deseo de vivir (Perls, 1987).
Fritz recuerda a Ida agradecido, en sus memorias:
Ella me salvó la vida... En la angina de pecho los músculos del corazón y en el brazo izquierdo se tornan muy dolorosos... Ida abrió todos los calambres en esos músculos y pude respirar libremente… También padecía a veces de unos dolores en la espalda, que me paralizaban, y éstos han mejorado en un 80-90%. En total puedes ver que tengo fundadas razones para estarle muy agradecido."

La descripción de los achaques de Fritz tienen un curioso parecido con lo que habría vivido durante su nacimiento (parto difícil, en el que se usó fórceps) y, en ese sentido, el rolfing habría actuado también a ese nivel. Literalmente, Fritz renació. Luego siguió tomando sesiones con otros discípulos de Ida.

El hombre formal de chaleco y corbata va dando paso a un barbón, de guayaberas. Se mete de lleno a involucrarse con Esalen e inicia su proyecto de construir su casa en las instalaciones, una nueva casa simbólica. Una nueva vitalidad le invade. Los que lo conocían notaron los cambios en su forma de ser: más cálido, más receptivo. Tiene 73 años.

En su cumpleaños 75 años (julio de 1968) está exultante. Por aquel entonces buscaba acercarse a su hijo Stephen, que era psicólogo. Le pidió a él que fuese con su esposa (también psicóloga) a la celebración. Tenía un particular interés en que su hijo aprendiese de él. Pero Stephen sentía que este hombre, ausente gran parte de su vida, ahora lo presionaba para que le siga los pasos, y no estuvo dispuesto a ello. En cambio, no invitó a  su hija Renate, en quien, según De Casso, veía su propia necesidad de reconocimiento. Tampoco le dejó nada especial al morir, como en cambio sí lo hizo con Stephen (su colección de sellos). En ese año se corona como el gurú para los hippies.

LAGO COWICHAN
Nixon había ganado las elecciones de 1968 y asumiría el cargo el siguiente año, lo que reactiva en Fritz los fantasmas del fascismo, y empieza a pensar en irse de Estados Unidos, cosa que haría en febrero de 1969, yendo al Lago Cowichan, en Canadá. Si cinco años antes se había dicho que había encontrado su hogar (Esalen), ahora emprende un nuevo proyecto: el kibbutz gestáltico.
Visita frecuentemente a la familia de su anfitrión, Sol Kort. Esta vez se integra fácilmente a la dinámica de esa familia. En Canadá se tornó más amable, más confiado, buscaba menos la aprobación de los demás, fumaba menos.

En sus últimos seis meses estuvo muy entusiasmado, viajando para publicitar su nuevo Centro, escribiendo, dando conferencias, siendo filmado. Pero, entretanto, la muerte se fue colando de a pocos. En su último cumpleaños, el 76, no estuvo de buen humor. Se le incendió la barba al soplar las velas y le dio un “terror de muerte” (Gaines, p. 303). Cada vez tenía más sueño. A fines de 1969 decide ir a Europa y curiosamente lo hace en primera clase, a diferencia de como viajaba siempre, en clase turista. Embarca en Nueva York, pasando antes por donde Laura. Aún en Canadá, en uno de sus talleres le pidió al grupo que le cantasen Auld Lang Syne[7], una canción que ya le habían cantado sus compañeros de viaje a su retorno en barco, a Sudáfrica, tras su fallido encuentro con Freud en 1936, y que “le había estremecido hasta el fondo”. ¿Presagiaba que llegaba al final de su Sueño y Existencia?
Antes de retornar de Europa visita a un médico en Londres, en contra de su costumbre. Se encontraba débil y tenía "fiebre de Hong Kong". Ya en Estados Unidos, a fines de febrero de 1970, presenta náuseas y diarrea, y entre sesión y sesión de un taller que dirigía, se echaba a la cama (Shepard, citado por De Casso, p. 420). Días después, en el último taller que realizaría, presentaba mucho dolor, estaba pálido y cansado, no tenía energía y no podía comer. Unas radiografías mostraron que su corazón estaba aparentemente bien. Clínicamente le diagnosticaron cáncer de páncreas. Tras la biopsia cayó en coma, falleciendo de un paro cardíaco el 14 de marzo de 1970, de 76 años, a la misma edad que su padre y su tío Emil. Aunque la autopsia reveló que había un cáncer de páncreas en curso, su médico comentó que hubiera tardado mucho en morir a causa del cáncer (Gaines, p. 319s). Su corazón sí se encontraba muy debilitado. Ya Ida Rolf lo había notado pues, antes de su viaje a Europa, habiéndose encontrado con él le advirtió de la necesidad de rolfing.

Ver parte 2 aquí.



[1] En su autobiografía Perls lo llama Eugen. Eugen en realidad era el hermano de su madre, tal como lo aclara Laura Perls (Gaines, p. 27). La confusión se debería a que ambos tíos eran médicos y le caían mal.
[2] Hermann Staub era un tío lejano por la línea paterna: las hermanas Emilie y Fanny Orgler se casaron con un Staub y un Perls, respectivamente; y una prima de ellas, Ernestine Orgler, fue la madre de Hermann.
[3] De Casso (p. 229) refiere que habría ocurrido cuando Perls se encontraba en Estados Unidos, sin citar la fuente. Bocian señala la fecha como el 17-11-1933, de muerte natural, contando con 76 años. Otras fuentes  genealógicas confirman el año. Por ello estaban solas su esposa e hija cuando fueron trasladadas al campo de concentración, años más tarde.
[4] Grete y su esposo en una fecha indeterminada entre 1947 y 1953 viajaron a Israel. En 1953 enrumban a Nueva York. Grete enviudó en 1963 (Fetthauer, 2007). Falleció el 5 de abril de 1980 (Aufbau, 2018), en Nueva York. Aparentemente no tuvo hijos.
[5] Rosanes se hizo luego terapeuta gestáltica, fundó un instituto gestalt aún vigente y, fruto de su experiencia con el método Bates y la Gestalt, publica en 1974: ¿En Realidad Necesita Usted Anteojos?
[6] “Marty” también fue el nombre de un primo suyo al que “estimaba mucho” y el cual “nunca pareció interesarse en las muchachas”. Se suicidó y Fritz pensaba que fue debido a la culpa por la masturbación. ¿Podemos pensar también en que ese primo tuviera conflictos por su orientación sexual? Y conociendo el polimorfismo sexual de Fritz, no sería de extrañar que ese primo haya formado parte de sus fantasías sexuales. El nombre de su pareja como evocación del primo es llamativo.
[7] Los scouts la han popularizado como Canción de Despedida. En Perú ha sido adaptada y se le conoce como El Jipi Jay.

jueves, 6 de junio de 2019

Arbol Genealógico de Jesús

Gráficos de la Conferencia: El Árbol genealógico de Jesús como modelo de evolución espiritual (2017). Lima. Para ver el texto, analizando las implicancias transgeneracionales, pulsa aquí: Psicogenealogía de Jesús





lunes, 19 de febrero de 2018

Sobre los niños adoptivos

Muchas parejas sin hijos no se deciden a adoptar bajo el argumento que "los hijos adoptivos te pagan mal" o por el temor de la herencia: "de qué padres vendrá". Incluso pueden validar estas creencias porque conocen casos en que el hijo adoptivo es la "oveja negra" de la familia.

Sin embargo no se detienen a pensar en dos aspectos que son cruciales. Para que un hijo adoptivo se convierta en problemático suelen pasar dos cosas:

  1. Al niño se le oculta su origen. Cuando los padres le dicen que es adoptado, generalmente en la adolescencia para adelante, ya es demasiado tarde. Lo usual es que el niño ya lo descubrió antes de la pubertad, porque lo oyó de pasada; porque alguien se lo dijo (un amiguito, un vecino, un pariente), no siempre de buena manera; o porque encontró la documentación respectiva. Vive con este secreto descubierto, lanza indirectas que nadie contesta, y allí es donde empieza con el comportamiento inapropiado, como respuesta a lo que él vive como falsedad, hipocresía, alimentado fantasías del tipo "si no me dicen la verdad debe ser porque mis orígenes son vergonzosos". El hijo adoptivo no se porta mal porque está en sus genes, sino porque está enojado con sus padres, que le mienten.
  2. Además, los padres adoptivos juzgan mal a los progenitores de su hijo. ¿Y qué hijo permite esto? El alma de su hijo lo siente, aunque no lo comprenda. Esto también es valido con respecto a las madrastras y padrastros que desmerecen el lugar del progenitor del hijastro. 

Un tercer aspecto a considerar es que a veces los niños adoptados se vuelven tiranos porque los padres quieren satisfacer excesivamente las necesidades de simbiosis y vinculación, así como de confianza básica, porque quieren convencer al niño de su amor [en lugar de darle justo reconocimiento a los progenitores y posicionarse desde aquí, es decir, poner las cosas en orden]. (Rincón p. 162)

Los padres adoptivos suelen albergar fantasías de de abandono: "si mi hijo se entera va a querer irse con su madre biológica"; y no querer compartir el amor del hijo: "tendrá dos mamás y dos papás". Un temor infundado, porque el niño sabe quien es su mamá: quien le ha cuidado, protegido, alimentado.

A continuación amplío esta reflexión a través de las palabras de Laura Rincón y de Bert Hellinger:


El elemento primordial para trabajar con los padres adoptivos es precisamente acercarlos poco a poco a aceptar su condición de padres adoptivos; lo cual quiere decir que ellos no son los primeros en la vida del niño. Los padres biológicos son los primeros y por lo tanto deberán ser honrados por los adoptivos; los sentimientos de los segundos hacia los primeros deberán ser transformados en respeto y agradecimiento, ya que finalmente, gracias a ellos, los adoptantes tienen un hijo.

Lo que sucede cuando los padres adoptivos pretenden ocupar el lugar de los padres biológicos, es que el hijo se muestra solidario con éstos y dirige toda su rabia a los padres adoptivos.

Los niños atraviesan una etapa de enojo profundo hacia los padres biológicos cuando se preguntan: "¿Por qué me dieron en adopción?, "¿no era yo digno de ser querido?" Si los padres biológicos no están integrados en la vida del niño, entonces toda esa rabia será dirigida a los padres adoptivos, que no entienden por qué el niño está tan enojado con ellos. Pero si las cosas están claras, los sentimientos de enojo se dirigen hacia aquellos padres y el sentimiento bueno va a los padres adoptivos.

Los padres adoptivos deberán acompañar a su hijo en este proceso, contestando todas sus preguntas y acompañándolo en todas sus crisis; si hay la posibilidad de tomar contacto con los padres biológicos, se puede platicar de eso con el niño, lo cual, contrariamente a todas las expectativas, lo tranquiliza inmediatamente. Cuando no es así, pero se sabe que el niño nació de una madre otomí o tarahummara [o de cualquier otra etnia], debe llevársele a conocer sus orígenes y el grupo de gente al que hubiera pertenecido. De esta forma se ahorra al niño una búsqueda difícil que él llevará a cabo de todas maneras muchos años después, cuando sea adulto [de múltiples maneras, incluso poniéndose del otro lado, como un discriminador, o pasando el anhelo a un descendiente, quien luchará por "los desposeídos" o se enamorará de personas de su etnia de origen. En sí todo esto no está mal, pero aquí resaltamos su carácter compensatorio].

Bert Hellinger distingue la adopción digna de la adopción peligrosa:

"Si un niño no puede ser criado por sus padres y necesita de otros [la primera opción es la familia], sólo si no se encuentra a nadie en ella pueden buscarse padres adoptivos o de acogida. Entonces realmente se convierte en una tarea  que vale la pena. En un caso así, los padres que acogen al niño pueden estar seguros de ocupar el lugar correcto; suplen a los padres para el niño, ayudando a llevar a cabo lo que aquellos no pudieron realizar. Cumplen una función importante, pero como representantes ocupan un segundo lugar. Primero vienen los padres verdaderos, como quiera que sean e independientemente de lo que hayan hecho. Si se guarda este orden, el hijo adoptivo puede respetar a los padres adoptivos y tomar lo que de ellos reciba.
Por mi trabajo con familias, sé que el factor decisivo es la actitud de los padres adoptivos. Si realmente actúan con las mejores intenciones para el niño, la adopción tiene buenas posibilidades de salir bien. Muchas veces sin embargo, los padres adoptivos no tienen en cuenta los intereses del niño en primer lugar, sino  los suyos propios. En la mayoría de los casos se trata de parejas que no pueden tener hijos y se rebelan contra las limitaciones que la naturaleza misma les impone.
Implícitamente piden al niño que los proteja de su desilusión. En un caso así quedan trastornados tanto la orientación fundamental del dar y del tomar como el orden de sus relaciones, aun antes de ser iniciadas.
Si una pareja adopta a un niño por ellos mismos y no por el bienestar del niño, de hecho [es como quitar] un hijo a sus padres naturales para satisfacer sus propias necesidades. Es el equivalente sistémico del rapto de un niño, por lo que tiene consecuencias serias en un sistema familiar. Frecuentemente se sacrifica algo equivalente en expiación: o un hijo propio o la relación con la pareja".

En Alemania  tuve un caso único, en el que fue posible que la madre hiciera contacto con la madre biológica: le escribió una carta contándole de su hijo y el interés que éste tenía en saber algo de ella. De esta forma las cartas fueron y vinieron durante algún tiempo; el niño le mandó un dibujo y luego le pidió que le mandara una foto, porque quería ver cómo era ella. La madre adoptiva venía conmigo a consulta una vez a la semana; yo la acompañaba con interés y emoción en el proceso y la tranquilizaba, pues tenía temor de que el niño fuera un día a preferir a su madre biológica, o a querer irse a vivir con ella.

La curiosidad del niño se satisfizo por completo el día que llegó la foto de la madre con su nueva pareja y la hija de ambos. En el momento que el niño la vio, le dijo a la madre adoptiva: "No me gusta mi mamá, está muy gorda; tú eres mucho más bonita".Desde ese día cartas y fotos se guardaron en un cajón , que era el "cajón de las cartas de tu mamá", y el niño no volvió a mostrar interés en el tema. Su curiosidad fue satisfecha hasta las últimas consecuencias y esto se logró gracias a que los padres adoptivos acompañaron a su hijo en todo el camino de la búsqueda de su madre biológica, hasta que pudo "regresar" tranquilo y satisfecho con sus padres adoptivos para relacionarse libre y amorosamente con ellos.

-Hasta aquí lo dicho por Rincón.

Las nuevas realidades de fertilización asistida también son válidas para lo dicho líneas arriba. El niño tiene derecho a saber sobre sus orígenes, por su propio bienestar y el de toda la familia también. Desde que él o ella pregunten o estén en capacidad de comprender acerca de la llegada de los niños, se les debe informar sobre su origen, acorde a su edad. Y conforme crezca ir ampliando la información. Claro está, si uno no sabe bien como hacerlo, asesorarse con un psicólogo familiar, sistémico o especializado en adopciones.

Jesús mismo fue adoptado por José. ¡Qué profunda enseñanza hay en esto!

A veces las palabras nos pueden confundir: mamá y papá son quienes crían (como dice el refrán), padre y madre  o progenitor lo podemos reservar a aquellos que han permitido que yo me convierta en mamá o papá. Sólo por esto ya merecen nuestra gratitud, lo demás es irrelevante frente a la Vida que se ha trasmitido.



Películas para reflexionar sobre la adopción:
"La Familia del Futuro" (2007). Walt Disney Pictures. U.S.A.
"American Curious" (2018). Traziende Films, México.

Referencia Bibliográfica:
Rincón, L. (2009). El abrazo que lleva amor. México: Prekop, pp. 228 - 231

lunes, 5 de febrero de 2018

Vivir la propia vida

El amor requiere un orden que lo anteceda
Bert Hellinger  define a la familia como una comunidad de personas unidas por un destino, en las que los miembros pueden en un momento determinado sufrir un enredo inconsciente con otros miembros (de la misma o de otras generaciones anteriores). En dicha comunidad unida por el destino, todos están unidos con todos.

De todos esos miembros los niños son los más vulnerables. La vinculación es la fuerza que une al niño con su grupo de origen, y esto lo hace sin cuestionárselo.

El niño sabe que ahí pertenece y este saber y este vínculo son amor, un amor que yo llamo primitivo o primario [Es un amor ciego, no ve que el resultado puede no ser bueno]. Esta vinculación es tan profunda que el niño incluso está dispuesto a sacrificar su vida y su felicidad por el bien del vínculo, por amor está dispuesto a entregarlo todo, incluso la propia vida y la felicidad, si de esta manera él cree que les irá mejor a los padres y la red familiar. Estos son los hijos que están en la brecha por sus padres y antepasados, que realizan lo que no tenían pensado, expían lo que no hicieron (por ejemplo, entrando a un convento), cargan con aquello de lo que no tienen culpa, o en lugar de sus padres realizan alguna venganza. El orden entre dar y tomar en la familia se ha invertido. Esto suele suceder cuando los padres no tomaron lo suficiente de sus propios padres o de su propia relación de pareja, y pretenden entonces que sus hijos satisfagan sus necesidades emocionales. Los hijos se sienten, por tanto, responsables de cumplir lo que de ellos se espera (2009, p.195s).

Hellinger creó el término el orden en el amor para explicar la importancia de mantener "ordenadas" las relaciones que existen entre los miembros de un sistema familiar.

Según él, hay una fuerza responsable de que el orden se mantenga en las familias, la cual llamó conciencia del clan. Dicha fuerza se encarga de mantener el equilibrio, esto es, cada uno de los miembros debe tener su lugar y nadie ha de quedar excluido o fuera del sistema, ni tampoco aquellos miembros cuya vida o muerte generaron culpa, vergüenza o un profundo dolor en los demás miembros de la familia, como la amante del padre o de la madre, los hijos fuera del matrimonio, las personas que fueron olvidadas porque murieron muy pequeñas o recién nacidas, aquellos que cometieron injusticia, etc.

Cuando la conciencia del clan intenta establecer el equilibrio, suceden cosas incomprensibles, como el que el otro ocupe el lugar de la persona excluida, en cuyo caso no podrá vivir su propia vida y su propio destino, pues vivirá el destino y la vida de dicha persona excluida.


En casos así decimos que la persona está metida en un "enredo sistémico", o sea, sin tener conciencia ni haber elegido ese lugar, su vida estará regida bajo una fuerza interna que revela: "si yo sufro te ayudo". Esto es principio de toda tragedia, pues la persona jamás podrá ayudar a aquel  con el cual está en un "enredo sistémico" o puede suceder también que la persona excluida esté muerta.

Entonces, la persona que no puede vivir su propia vida informa que se deprime, se enferma, no puede disfrutar de su salud, juventud, dinero, felicidad, abandona a su pareja, o es abandonada, no se permite cosechar sus éxitos a nivel profesional, hace deportes peligrosos que rayan con la muerte, ha tenido intentos de suicidio, etc. En muchos casos es evidente que la persona quiere de modo inconsciente "seguir" a la muerte a la persona con quien está enredado sistémicamente. p.89s. 95s)

Dice Hellinger: "Excluimos a los familiares porque les tememos o condenamos, ya sea porque queremos oponernos a su suerte o porque otros, en la familia o la red familiar, se hicieron culpables con ellos sin que la culpa haya sido nombrada, ni tampoco asumida o reparada, o bien que ellos tuvieron que pagar por lo que nosotros tomamos y recibimos, sin que se los hayamos agradecido, o los hayamos valorado por ello.

El vínculo que esta conciencia del clan establece con un grupo es tan trascendental que sentimos como reivindicación y obligación aquello que otros en este mismo grupo sufrieron o causaron y, en consecuencia, nos vemos implicados en culpas ajenas e inocencia ajena, en pensamientos, preocupaciones y sentimientos ajenos, en conflictos ajenos y consecuencias ajenas, en metas ajenas y desenlaces ajenos."

La identificación es lo contrario a la relación. Por medio del amor se crea una relación y el excluido se convierte en una persona respetada, en un amigo, un ángel de la guarda y en una fuente de fuerza. El anteriormente identificado (que era un excluido) se retira una vez que ha sido reconocido y permanece en su propio lugar, en el que le corresponde. De esta manera se recupera el equilibrio y la identificación desaparece. (2009, 198s)

Cuando alguno de los padres perdió su derecho a la pertenencia del sistema familiar, por haber cometido un delito: abuso sexual con violencia, haber intentado seriamente.asesinar a alguien o el haberlo consumado (matar a la propia pareja, al propio padre, etc.), en estos casos el incluir (reconciliarse) no es posible, o es muy difícil y no debe ser forzado.

Tomado de:
Rincón, L. (2008). Así fluye el amor. México: Prekop, pp. 89s. 95s.
Rincón, L. (2009). El abrazo que lleva al amor. México: Prekop, p. 195s. 198s

lunes, 18 de diciembre de 2017

Psicogenealogía de Jesús (2)


LAS MUJERES-ANCESTRO DE JESÚS
Luego de los tres patriarcas, resaltan las cuatro mujeres mencionadas en su genealogía: Tamar, Rajab, Rut y Betsabé. ¿Qué necesidad había de mencionarlas? Todas ellas tienen en común el ser extranjeras.  ¿Qué otro mensaje hay detrás de su mención? Veamos en qué estuvieron implicadas.

Judá tuvo un hijo, Er, que murió sin dejar descendencia. Según la costumbre judía, el hermano que le sigue debe convertirse en marido de la cuñada para darle descendencia al hermano muerto. Pero Onán, el hermano, no quiso darle descendencia. Entonces Tamar, que así se llamaba la viuda de Er, con engaños logró concebir de su suegro Judá. Y tuvo mellizos: Peres (Fares) y Zéraj (Zara). (Gn 38, 6 – 30). Peres significa "el que se abre brecha", porque aunque Zéraj sacó la mano primero, Peres nació en primer lugar.

"Salmón engendró, de Rajab, a Booz". Rajab fue una prostituta extranjera que ayudó a los israelitas a tomar la ciudad de Jericó. Tómese en cuanto que desde el punto de vista de los jericoanos sería una traidora (Jos 2,1ss).

Booz desposa a Rut la moabita (cfr. Rut), aunque Obed, su descendiente, es legalmente hijo de Kilyón, el esposo muerto de Rut, el cual al parecer era infértil pues tras diez años de matrimonio murió sin dejar descendencia. Obed engendró a Jesé y éste a David, quien gobernó sobre Jerusalén 33 años (ojo con este número: la edad que vivió Jesús).

David engendra a Salomón con la que fue mujer del general  Urías, Betsabé. Aunque Salomón nace dentro del matrimonio, su hermano es hijo del adulterio y razón de la muerte de Urías, por encargo de David.

Entonces alrededor de las mujeres del clan de Jesús tenemos: incesto y esterilidad otra vez, prostitución, traición, adulterio y asesinato. Y el que todas ellas sean extranjeras.

CONCEPCIÓN, GESTACIÓN E INFANCIA
La tradición de la iglesia católica señala que los padres de María, Ana y Joaquín, tenían una avanzada edad y no albergaban esperanzas de tener descendencia, pero milagrosamente Ana se quedó embarazada de María. A su vez, Zacarías e Isabel corrieron una suerte similar a la de Ana y Joaquín. Considerando que Jesús y Juan Bautista eran primos, vemos que estamos también frente a repeticiones genealógicas, de una familia en la que grandes secretos y un cúmulo de cargas clamaron tanto por salir a la luz que produjeron dos hombres santos. Dos hombres cuyas vidas fueron consagradas a Dios. De Juan Bautista se sabe que “vivió en el desierto”, es decir que fue encargado probablemente a los esenios. Jesús debe haber corrido suerte parecida, pero sin separarse de la vida cotidiana (Larrañaga, 1989).

Concebido en la etapa de noviazgo, durante el período de tres meses en que su madre fue a visitar a su prima Isabel, -¿y qué oculta esta misteriosa concepción?- Jesús recibe un primer impacto de rechazo ¿Cuáles son las vivencias de María en este período, cómo vive su gestación? María debe estar preocupada: ¿qué dirá José cuándo se entere? ¿Qué pensará José de mí, que dirá mi familia si me deja? ¿Y si decide repudiarme? El repudio, si se hacía público, acarreaba el apedreamiento.

José, al enterarse, decide romper el compromiso sin llamar la atención. Pero también oye la Voz: “El niño viene a salvar, llámalo Jesús”. Y de esta forma acepta ser su padre adoptivo.

Jesús es una variante del nombre Josué. Hoshea era el asistente de Moisés y fue el que se encargó de hacer entrar a la tierra prometida a los israelitas. Moisés le cambió el nombre por Josué: “YHVH salva”. (Nm 13, 16). Pensemos en la elección del nombre: ¿De qué les salva a María y a José? ¿De qué o a quién debe salvar de la familia? Estas son preguntas que obedecen al proyecto-sentido de aquel niño, a los propósitos inconscientes de su concepción.

Tras nacer en Belén en un establo, Jesús sigue viviendo bajo la zozobra y  amenazas contra su vida, esta vez por parte del gobernador Herodes. Él y sus padres tienen que huir a Egipto porque hay orden de que debe morir. Sus primeros años de vida los vive como extranjero. ¿Cómo marca su vida sentirse amenazado?, ¿ser extranjero en tierra extraña?

Al retorno de la familia a Galilea la biblia nos muestra a un Jesús que da signos de hipermadurez, habla como adulto con los adultos. ¿Quizá como resultado de tener que lidiar con sus hermanos mayores, los hijos de José? ¿Quizá como resultado de contrarrestar los sentimientos de indefensión, desarrollando su intelecto? Aprende el oficio de carpintero de José, y recorre los poblados alternando con escapadas a la soledad del desierto para sus meditaciones. La tradición dice que aun siendo adolescente pierde al hombre que lo cuidó. Sin padre y sin papá, toma a Dios por Padre y hace suyas la promesa hecha a Josué: “Sé valiente, sé fuerte, yo estaré contigo” (Jos 1, 9)

Si volvemos nuestra mirada a lo vivido por sus ancestros y repasamos lo vivido por el hijo de María y José, tenemos que;
  • ·         Sus abuelos eran estériles. Jesús mismo no tiene hijos.
  • ·         Sufre miedo de morir (gestación y primera infancia).
  • ·         Vive como extranjero.
  • ·         Defiende a la mujer adúltera y a la prostituta.
  • ·         Es traicionado.
  • ·         Es condenado a morir.

El sentido de la vida de Jesús es el salvar, cargando con los pecados de todos: incesto, cobardía, robo, prostitución, traición, asesinato, fornicación, adulterio, idolatría. Como Josué, conducirá a la gente a una nueva vida. También debe reparar una larga tradición de poco aprecio a las esposas: Sara, Rebeca, Lía ¿Esto dificultó que estableciera una relación tempranamente? ¿Por esto revalora a la mujer, teniendo discípulas en una época donde era mal visto esto?

Llevaba consigo también, las huellas del rechazo, pero a él le sirvieron de impulso, fue su factor de resiliencia. Lo que le hizo compasivo. Lo que lo preparó para enfrentar el final de su destino.

Podemos atisbar la crianza de Jesús tomando en cuenta la de Jiddu Krishnamurti. Éste fue identificado como el avatar de esta época por un grupo de esoteristas, quienes lo criaron y educaron para la realización de su misión. Por lo que conocemos actualmente de la vida piadosa de los judíos del primer siglo, es muy probable que Jesús haya sido tomado a cargo por los esenios para cumplir una misión con la que se fue identificando poco a poco: “soy descendiente del Rey David, mi nombre es Jesús, soy el Salvador, quien hará entrar al mundo a la tierra prometida, no tengo padre ¡mi padre es Dios mismo!, soy el Siervo de YHVH, el despreciado y ensalzado (Véase los Cantos del Siervo de YHVH en Is 42, 49 y 50). Si pago el precio, YHVH me dará descendencia y alargará mis días” (Is 53, 10).
 
La Ascensión, Salvador Dalí, 1958
Fuertemente identificado con su misión, emprende su predicación alrededor de los 30 años, la que durará hasta los 33 años (33 años gobernó David sobre Jerusalén). Número significativo, pues oculta el simbolismo de la evolución espiritual. Está listo para dejar su identidad cuando a integrado sus bases, el de donde proviene, su Columna (la columna vertebral tiene 33 huesos, y allí están codificados los valores y creencias de nuestros ancestros, nuestros cimientos).

Es el chivo expiatorio y a la vez el chivo del sacrificio (Lv. 16), el que carga y se lleva los pecados y el que con su sangre los paga. En terapia familiar se usa la expresión “chivo expiatorio” para indicar a la persona que hace el síntoma familiar, quien carga con los secretos. Jesús no solo ha cargado con los secretos y las vergüenzas, sino que decide llevarlas a su fin con su muerte. El hijo que se sacrifica para agrado de su padre (como Isaac). Pero su simple muerte física sólo haría perpetuar el secreto para la siguiente generación. Lo que hará la diferencia es la muerte de su identidad: sabiendo de donde viene puede elegir a donde va. Se le ha prometido: “si te das en expiación, verás descendencia y se alargarán tus días”.

No perdamos de vista que, por su don de gentes y su capacidad para curar, debió ser formado por los esenios o los terapeutas, dos grupos conocedores de las leyes que rigen el orden cósmico, lo espiritual, lo psíquico y lo físico. Dicho esto, es posible que preparase su muerte clínica – simbólica para resurgir a una vida nueva, libre de las ataduras de su árbol genealógico. Con un nuevo nombre y destino. La realización de su misión exterior e interior. El cumplimiento de la profecía y su trascendencia. Había cumplido las profecías, pagado el precio, ahora era libre de vivir su propia vida... (¿éste es el secreto del Santo Grial?)

Jesús, hijo de madre adolescente, hermanastro, hijo adoptivo, huérfano, fiestero, hombre de oración y soledad, respetuoso de las leyes humanas, radical en las leyes espirituales, bueno con los niños, experto en curar el cuerpo y el alma.

Habiéndole enfatizado como el Hijo de Dios, hemos perdido de vista que, como le llamaba Marcos, él es, sobre todo, “el Hijo del Hombre”. Es su plena humanidad la que lo eleva a ser uno con la divinidad. Es el reconocimiento de nuestros orígenes, de nuestra plena humanidad, con sus aciertos, errores, vergüenzas y orgullos. Que nadie es perfecto, que ninguna familia es perfecta o, mejor dicho, que todas las familias son perfectas en su imperfección. Y es todo esto lo que hace posible que logremos ser humildes, compasivos y espiritualmente encarnados.

El legado de su genealogía es, a mi parecer, uno de los mayores aportes de la Buena Nueva. El simbolismo que acompaña su vida es un mensaje codificado para todos aquellos dispuestos a recorrer su propio camino, no para ser como él sino, como era su deseo, "para hacer cosas mayores que él".

Referencias:
Abraham, K. (1961, 1909). Estudios sobre psicoanálisis y psiquiatría. Buenos Aires: Hormé - Paidós.
Biblia de Jerusalén. Bilbao: Descleée de Brouwer.
Corbera, E. (2010). Tratado de biodescodificación. Barcelona: Vedrá.
Hellinger, B. (2001). El manantial no tiene que preguntar por el camino. Buenos Aires: Alma Lepik, p. 359.
Larrañaga, I. (1989). El pobre de Nazaret. Bogotá: Paulinas.
Ojeda, W. (2016). Y fui arrancado al tercer cielo. El papel de la modificación de la conciencia para recuperar la salud. Solaris N° 1 Vol. 1, pp. 67-75. Lima: NIOS.
Schonfeld, H. (1977). El complot de Pascua. Barcelona: Grijalbo.
Wallace, I. (1972). La Palabra. Barcelona: Planeta.

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El presente texto ha sido publicado en: Ojeda, W. (2017). El árbol genealógico de Jesús como modelo de evolución espiritual. Solaris. Año 2 N° 2, pp. 83-90. Lima: NIOS.