lunes, 16 de febrero de 2015

Una técnica regresiva en Eric Berne

En PNL hay un procedimiento llamado Posiciones Perceptuales que consiste en la capacidad de ponerse en distintos puntos de vista personales: en primera persona ("yo me siento así", "yo estoy haciendo tal cosa"), en segunda persona (hablar, sentir, pensar, desde la posición de otra persona, como la pareja, el jefe, un yo mismo de otra época, etc.) y en tercera persona ("veo que a él le pasa tal cosa", donde "él" puede ser otro individuo o yo mismo de otra época). Y hay otro llamado Línea de Tiempo, útil para identificar momentos cruciales y realizar cambios de perspectiva.

He encontrado una posible inspiración de estas técnicas en Eric Berne. Berne dice que la reintegración de la personalidad requiere de la expresión del Estado Niño -esa parte no racional, creativa y de emociones básicas- en presencia del Estado Adulto -razonador y objetivo- y del Estado Padre -normas y valores de nuestros padres-.

Berne llama a su técnica "análisis de regresión", y la describe como un procedimiento directo en el que no se trata de hablar de lo que pasó como si fuera un recuerdo (hablar desde el Estado Adulto), sino de ponerse en el instante de lo vivido, sentirlo, revivenciarlo (hablar desde el Estado Niño). Lo cito:
Cuando un Estado del Yo arcaico previamente sepultado es revivido en todo su vigor en estado de vigilia, queda entonces permanentemente a disposición del paciente y del terapeuta para un examen detallado. No sólo ocurre una "abreacción" y un "traspaso", sino también  se puede tratar al Estado del Yo como a un niño real. Se lo puede cuidar y aun mimar hasta que se abre como una flor, revelando todas las complejidades de su estructura interna. Por así decirlo, se lo puede manejar y darle vueltas hasta que se logran ver todos los detalles que hasta entonces no estaban visibles. Tal Estado activo del Yo no se considera (...) como una memoria, sino como una experiencia por derecho propio, más parecido al fenómeno del lóbulo temporal de Penfield.
Berne describe la consigna de la siguiente manera:

"Tengo cinco años de edad y todavía no he empezado a ir a la escuela. Tú tienes la edad que quieras, siempre que sean menos de ocho años. Adelante ahora."

  • Esta consigna implica que habrá un diálogo entre dos niños.
  • Se elige la edad de ocho años porque pocas personas afirman no recordar nada anterior a esa edad; y los cinco años por el léxico limitado.
  • Por lo tanto, el diálogo es simple, directo, sin rodeos, concreto; lo que desalienta la defensividad de usar palabras rebuscadas.
  • Reportar la experiencia suele ser dificultoso, porque el terapeuta se halla dividido entre una parte regresionada y otra parte de adulto observador. Este suele ocasionar que el terapeuta no recuerde los detalles de lo ocurrido. Esto lo menciona Berne y  yo lo he notado en mi y en otros terapeutas que trabajan de forma similar (consteladores, decodificadores). Estaría relacionado con los descubrimientos de aprendizaje y memoria según el estado de conciencia.

Un ejemplo de Berne:

"El señor Wheat, cuyo padre había muerto cuando él contaba dos años de edad, hablaba en una sesión individual sobre ciertas actitudes Paternales suyas en relación con sus propias travesuras sexuales.
Dr. Q: Tengo cinco años de edad y todavía no he empezado a ir a la escuela. Tú tienes la edad que quieras, siempre que sean menos de ocho años. Adelante ahora.
Sr. W: Mi papá ha muerto ¿dónde está el tuyo?
Dr. Q: Salió a ver enfermos. Es doctor.
Sr. W: Yo voy a ser doctor cuando crezca
Dr. Q: ¿Qué quiere decir "muerto"?
Sr. W: Quiere decir que está muerto, como se mueren los pescados, el gato o el canario.
Dr. Q: No es lo mismo, porque cuando muere la gente es diferente. Hay un velatorio y todas esas cosas.
Sr. W: ¿Cómo lo sabes?
Dr. Q: Pues lo sé. Los velan y después los entierran en el cementerio ¿Tu papá está en el cementerio?
Sr. W: Sí, y también en el cielo.
Dr. Q: ¿Cómo va a estar en el cementerio y también en el cielo?
Sr. W: Pues así es.
Dr. Q: ¿Dónde está el cielo?
Sr- W: Allá arriba.
Dr. Q: Si está arriba, tu papá no puede estar en el cementerio.
Sr. W:¡Claro que sí! Le sale algo de adentro y va al cielo, y lo demás lo ponen en el cementerio.
Dr. Q: ¿De dónde le sale eso?
Sr. W: De la boca.
Dr. Q: ¡Qué risa! No lo creo. ¿Cómo sabes que le sale de la boca? ¿Lo has visto?
Sr. W: No, pero así es.
Dr. Q: Si no lo has visto, ¿cómo lo sabes?
Sr. W: Porque me lo dijo mi mamá. El verdadero papá es el que va al cielo, y es sólo su cuerpo el que ponen en el cementerio.
Dr. Q: Bueno, yo no veo cómo puede estar en dos lugares ¿Qué hace allá arriba?
Sr. W: Está sentado junto a Jesús y nos vigila. Oye, eres muy cómico, tienes la cara flaca.
Dr. Q: Estás loco si crees que tu papá puede estar en dos lugares a la vez.
Sr. W: Ojalá tuviera un verdadero papá (solloza)...

Esta breve experiencia les aclaró al paciente y al médico lo confuso que estaba el Niño (interior) de Wheat respecto a su origen, su función y la realidad de su Estado Padre." (p. 242)

En este diálogo se pueden notar estas fantasías confusas de doble ubicación del padre, de su mirada vigilante, de un "algo" que le salió de la boca, etc., y finalmente de la tristeza de su pérdida y de la falta que le hace.

Berne encuentra inspiración en los postulados teóricos de J. N. Rosen y su Psicoanálisis Directo, aunque tomando distancia de sus cuestionables aplicaciones prácticas. Un artículo interesante sobre Rosen aquí.

Tomado de:
Berne, E. (1976). Análisis Transaccional en Psicoterapia. Buenos Aires: Psiqué, cap. XIX, pp. 237-245

viernes, 13 de febrero de 2015

Autismo y Yo-piel (2)

Entre los seis y los dieciocho meses aparece el autismo secundario caracterizado por "la envoltura de agitación", predominando la excitación, a diferencia del autismo primario, caracterizado por la inhibición.

Estos niños autistas secundarios tienen una armadura, una piel espesa (próxima de la segunda piel de Bick -1968- y que Reich llamaba coraza muscular), un Yo- crustáceo (es decir, una caparazón rígida que reemplaza a la piel) con un para-excitación (defensa ante los estímulos) vuelto hacia el exterior, pero no tienen una piel interna. Buscan la envoltura corporal y relacional en la agitación psicomotriz; andan, corren, vocalizan sin parar, introducen el desorden en los objetos que los adultos ordenan, se imponen a sus madres de forma parasitaria, chillando en cuanto ellas ponen cara de alejarse, dan vueltas sobre sí mismos, destrozan sus vestidos; rechazan la comunicación indiferentes a las miradas, a las palabras.

La angustia aparece cuando esta defensa psicomotriz está impedida por los neurolépticos o cuando se les ata a la cama. La angustia se manifiesta por automutilaciones: se escalpan, se fracturan el cráneo, se desgarran la piel; la piel es arrancada como órgano de inscripción y de posibles intercambios de signos.

El niño autista secundario se habilita un aspecto de seguridad, proyectando fuera de sí una barrera de agitación infranqueable. Adquiere la distinción animado/inaminado, dentro/fuera. Tiene una barrera protectora, pero no una superficie envolvente, ni una interfaz. Funciona según la posición esquizo-paranoide, pero con mecanismos de defensa corporales que aún no son los psíquicos de la escisión, proyección, negación, etc. El yo-piel táctil es rechazado. Se puede entrar en contacto con el niño por medio de la instalación de una envoltura sonora: por la voz cantada, por la música, por el eco de sus gritos (aunque sean perforantes y perturbantes) y de sus vocalizaciones.

En el autismo secundario regresivo el niño ha adquirido una piel psíquica fina: de aquí la hipersensibilidad que oculta bajo la confusión y el desorden.

En la esquizofrenia infantil, madre y niño están envueltos juntos, según una relación de inclusión recíproca: existe una envoltura psíquica, pero construida sobre el modelo de una fantasía intrauterina que no constituye aún una interfaz común que separa y une a la madre y el niño.

Pasemos a la patología más grave y más arcaica (sus manifestaciones son todas anteriores a la edad de seis meses). En el autismo primario anormal el cuerpo es blando, fofo, amiboide, hipotónico. De ello resulta un Yo-pulpo. Ni la piel ni el Yo llenan la función de mantenimiento ni de sostenimiento. El niño está tranquilo, inmóvil durante horas, indiferente, pasivo, ausente, rehuye las miradas, pero observa de rabillo disimuladamente. Si se le solicita demasiado o si hay un ligero cambio del marco y de las costumbres reacciona con furor o con una terrible angustia. Sentado, se balancea durante horas, hacia adelante y hacia atrás, con ritmo lento. No reacciona a las señales sonoras. Es indiferente a las manipulaciones corporales y al dolor. Pero un ruido ligero, no esperado, un simple rozamiento táctil, puede provocar reacciones de agitación y de chillidos.

No existe ni envoltura táctil ni sonora. La envoltura visual está esbozada. El para-excitación se encuentra en el aislamiento y el retraimiento. El autobalanceo rítmico puede que proporcione una envoltura postural auto-erótica. Estos niños conservan la posición fetal; están inmóviles y requieren la inmutabilidad del entorno; parece que su cuerpo se sumerge en el regazo materno. Todo el cuerpo (y todo el psiquismo) está replegado sobre sí para tejer la piel y prorrogar la envoltura intrauterina. La persona que le cura está englobada en este universo, se siente transparente, manipulada como un objeto inanimado, inmersa en la embriaguez de las profundidades. Su separación lleva consigo el hundimiento del niño.

Su desesperanza es profunda. Se manifiesta con el furor, la automutilación, que afecta a la cabeza, los ojos, la piel: todo aquello en lo que podía apoyarse un Yo-piel es atacado.

La ausencia del Yo-piel proporciona trastornos de todas las funciones: limpieza, alimentación (a veces ausencia de búsqueda del mamelón) y sueño. La distinción animado-inanimado no ha sido adquirida. Los autistas primarios "juegan" de forma estereotipada, pero sin duda por placer autoerótico, con sus manos, pies, vestidos, con cuerdas o ramillas, con trozos ásperos de tela, chupan su lengua, la pared de sus mejillas, retienen sus excrementos, hacen pompas con la saliva, manipulan el agua, el barro, la arena, escuchan interminablemente el mismo disco. No acceden al objeto transicional ni a la distinción exterior-interior. Tocan sus órganos sexuales y los de las personas de su entorno.

En resumen, para ellos se trata de:
  • prorrogar artificialmente la envoltura intrauterina y así negar el nacimiento;
  • rechazar todas las envolturas que la madre y el entorno le proporcionan (táctil, visual, sonora, kinestésica);
  • no ejercer las funciones de la piel y de los órganos de los sentidos y no adquirir la representación de un interfaz;
  • encontrar el para-excitación en el aislamiento, la inmovilidad del cuerpo, la inmutabilidad del entorno y la inhibición de las funciones.
Anzieu, D. (1998, 1974). El Yo-piel. Madrid: Biblioteca Nueva. p. 245ss
  • Bick, E. (1968). L´experience de la peau dans les relations d´objet precoces, en Meltzer, D. y col., 1975, p. 240-244

jueves, 12 de febrero de 2015

Autismo y yo-piel (1)

En relación al autista y al como vivencia su contacto con el mundo, dice A. Anzieu:

"La envoltura cutánea externa del cuerpo está realmente "agujereada" por los órganos de los sentidos, el ano y el orificio uretral. Se puede construir la hipótesis de que la sensibilidad de estos orificios, orientados hacia el exterior del cuerpo por el objeto que pasa por ellos, provoca en el niño pequeño una confusión: el contacto interno del cuerpo y de su contenido con la pared cutánea que le dan sus límites, no está diferenciado del contacto cutáneo externo con los objetos que le rodean. Esto viene a decir que el niño está penetrado por las imágenes visuales, por los sonidos y los olores, y que se convierte en continente y lugar de paso, como sucede con las heces, la orina, la leche o su propio grito. La envoltura interna, puede, pues, ella también ser atacada y perforada por las percepciones-objeto. Algunas situaciones de angustia hacen de este fenómeno fantasmático una persecución permanente, que violenta y agita el interior corporal del lactante contra la cual se hace necesario cerrar, por cualquier medio, todos los orificios controlables."
Por otro lado, D. Anzieu, comentando a Grand (1982), señala que la disfunción del pensamiento en la esquizofrenia encubre una alteración profunda en la organización (articulación) del Yo corporal, en la incapacidad precoz de darle sentido coherente a los datos sensoriales, ante la falta de un buen holding. Esta falta de cohesión interna dificulta la distinción clara entre experiencia interna y experiencia externa. (166s)

Esto también nos permite comprender los vacíos, huecos, interrupciones, transparencias, solapamientos, que se muestran en las diversas técnicas proyectivas.

Referencias:
Anzieu, D. (1998, 1974). El Yo-piel. Madrid: Biblioteca Nueva. p. 142. 166s
  • Anzieu, A. (1978). D la chair au verbe, en Anzieu, D. y col. Psychoanalyse et langage, París: Dunod. p 129
  • Grand, S. (1982). The body and its boundaries: a psychoanalytic study of cognitive process disturbances in schizophrenia, Internat. Rev. Psycho-Anal., 9 p. 327-342.

martes, 10 de febrero de 2015

Piel, comunicación y masoquismo

Anzieu, citando a Barrie Biven, hace algunas observaciones acerca de la piel y su influencia en el psiquismo (p. 31):
  • La piel proporciona un núcleo fantasmático a las personas que han sufrido privaciones tempranas. Por ejemplo, pueden buscar el suicidio como restablecimiento de una envoltura común con el objeto de amor.
  • La piel que el recién nacido aprende a conocer mejor es la de las manos y la de los pechos de su madre.
  • Helene Keller y Laura Bridman, sordas y ciegas, aisladas del mundo, aprendieron a comunicarse por la piel.
  • Las mutilaciones de la piel -a veces reales, más a menudo imaginarias- son tentativas dramáticas para mantener los límites del cuerpo y del Yo, para restablecer el sentimiento de estar intacto y cohesivo. Ejemplos de esto lo encontramos en artistas como Rudolf Schwarzhogler (1940 - 1969), quien decía que "el arte es el purgatorio de los sentidos" (su arte representaba escenas de mutilaciones, sangrado. Nota al margen: Parece ser que se suicidó a los 30 años). O en los dibujos hechos para libros de anatomía en el siglo XVII, como este de Van Der Spieghel
"En la fantasía masoquista la piel (cf. La Venus de pieles, de Sacher-Masoch) aporta la representación figurada de la vuelta a un contacto piel-piel, aterciopelado, voluptuoso y oloroso* (no hay nada más fuerte que el olor de una piel nueva), a este abrazo de los cuerpos que constituye uno de los placeres anexos de la satisfacción genital. El que la Venus flagelante esté desnuda bajo unas pieles, confirma el valor primario de la piel-pieles como objeto de apego antes de adquirir un valor expresivo del objeto sexual. ¿Hay que recordar que las pieles, en la realidad, son una piel de animal y que su presencia remite a un animal desollado y despellejado?" Las pieles significan  a la vez la fusión y el desgarramiento en la díada madre-niño, el desgarro de la separación y el anhelo de recuperar la fusión. (p. 53)

"S. Consoli ha expuesto el caso de un paciente (masoquista) que se complace imaginándose víctima de humillaciones impuestas por una mujer en las siguientes condiciones: ella está de pie, revestida con una piel de carnero o de vaca, y él, a cuatro patas a los pies de la mujer, se identifica con el carnero o la vaca. Existen, pues, representaciones de una piel común al hombre (transformado en animal) y a la mujer que le doma, portadora de la piel del mismo animal, en una complementariedad de papeles que acentúa la ilusión de una  continuidad narcisística. En su cuerpo a cuerpo, cada uno es una de las dos caras respectivas de esta interfaz cutánea común", estando presentes la fusión y el desuello.

Por otro lado, tenemos el cuento de Perrault: Piel de Asno, donde vemos a la princesa cargar con los proyectos incestuosos de su padre (¿y de su madre también?), representados en una culposa "piel de asno".

Abajo, un dibujo renacentista que ilustra esta noción de la piel como trofeo u ofrecimiento. "Me has arrancado de tu lado", dirá el des-pechado amante.

Dibujo atribuido a Gaspar Becerra para la Historia de la composición del cuerpo humano (Roma, 1556).

* Cf. El Perfume, de Patrick Süskind




Esta película, basada en una historia real, ilustra la dinámica de la piel y el sado-masoquismo.

Referencias:
Anzieu, D. (1998, 1974). El Yo-Piel. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Biven, B. (1982). The role of skin in normal and abnormal development, with a note on the poet Sylvia Plath. Int Rev Psycho-Anal. 9, 205-228

lunes, 9 de febrero de 2015

Orígenes de la Necesidad de Contacto Físico (2)

Seguimos reflexionando con Anzieu:

Montagu señala tres aspectos fundamentales en la relación con la piel y el tacto (Anzieu, p. 29):
  1. "La influencia temprana y prolongada de las estimulaciones táctiles en el funcionamiento y el desarrollo del organismo: lameteo  con la lengua, peinado de la piel con los dientes, despioje con los dedos, tocamientos y caricias humanos. Estas estimulaciones favorecen la iniciación de actividades nuevas que son, en el momento del nacimiento, la respiración la excreción, las defensas inmunitarias, la vigilancia y después la sociabilidad, la confianza y el sentimiento de seguridad.
  2. Los efectos de intercambios táctiles sobre el desarrollo sexual (búsqueda de pareja, disponibilidad para la excitación, placeres preliminares, desencadenamiento del orgasmo o de la lactancia).
  3. El gran abanico de actitudes culturales hacia la epidermis y el tacto. El bebé esquimal (por ejemplo) es llevado desnudo contra el centro de la espalda de la madre, con el vientre contra su calor rodeado por el vestido de piel de ésta, sostenido por un chal anudado en torno a los dos cuerpos. La madre y el niño se hablan por la piel. Cuando tiene hambre, el bebé rasca la espalda de su madre y chupa su piel, ella lo pasa hacia adelante y le da el pecho. La necesidad de moverse se satisface por la actividad de la madre. La madre va por delante de todas las necesidades del niño que adivina de forma táctil. Es raro que el niño llore. Ella le lametea la cara y las manos para limpiarle porque es caro hacer fundir el agua helada. De aquí la serenidad ulterior de los esquimales frente a la adversidad; su capacidad de vivir con una confianza básica fundamental, en un medio físico hostil; su comportamiento altruista, sus aptitudes espaciales y mecánicas excepcionales". A diferencia de nuestras sociedades, donde se establecen tabúes del tacto para proteger de la excitación sexual y/o para evitar el desarrollo de la ternura (y, por el contrario, el desarrollo de la dureza).

Cuando hemos sufrido una pérdida nos podemos sentir desgarrados, perdemos el con-tacto con la persona amada. Surge entonces la necesidad de recontactar. La prueba de las manchas, el Rorschach, muestra cómo las personas que han terminado una relación afectiva (también podemos considerar la muerte o el alejamiento de alguien cercano o un embarazo interrumpido) y aún no superan el duelo dan más respuestas de Textura (T), un tipo de respuesta relacionada con ver en las manchas elementos con características táctiles: "es suave", "peludo", "áspero", etc. (La mayoría de personas dan una respuesta de textura, pero las que no superan una pérdída dan como promedio cuatro).

Esto sugiere una necesidad de recuperar un piel-piel, reparar el desgarro, obtener el calor perdido. Quizá por ello un peluche o un abrigo de pieles sirvan de consuelo a nuestra tristeza. Quizá por ello la fetichización de la ropa de cuero, ante la insatisfacción temprana del contacto directo epidérmico.

Referencias:
Anzieu, D. (1998, 1974). El Yo-Piel. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Montagu, A. (2004, 1971). El tacto. La importancia de la piel en las relaciones humanas. Barcelona: Paidós.
Exner, J. (1994). El Rorschach. Un Sistema Comprehensivo. Vol. 1. Madrid: Prismática. p. 52.

sábado, 7 de febrero de 2015

Parto, Respiración y Asma

"... Se sabe que el desencadenamiento del reflejo respiratorio, en el momento de nacer, resulta del masaje global del cuerpo del niño por las contracciones uterinas y por el envolvimiento vaginal; el mantenimiento de este reflejo requiere la repetición de las estimulaciones corporales globales de la lactancia y de los cuidados. El intercambio respiratorio con el medio físico depende del intercambio táctil con el medio humano. Esta dependencia se transforma con el intercambio sonoro que utiliza el aire como soporte de la palabra. (...)

Citemos uno de los resultados tomados por Margaret Ribble (1944) de la observación de seiscientos recién nacidos: "La respiración de un recién nacido es muy ligera, inestable e insuficiente en las primeras semanas después de su nacimiento. No obstante, esta función es estimulada automáticamente y de forma definitiva por la succión y por el contacto físico de la madre. Los bebés que no maman vigorosamente no respirarán profundamente, y aquellos a los que no se toma suficientemente en brazos, especialmente si son alimentados con biberón, presentan, a menudo, trastornos respiratorios y gastrointestinales. Terminan, a menudo, tragando el aire y sufren lo que se llama comúnmente cólicos. Padecen trastornos de la eliminación y a veces vomitan.

Una recensión detallada, aunque desgraciadamente antigua, de los trabajos de los psicosomatólogos y de los analistas sobre los trastornos respiratorios, se encuentra en el artículo de J. A. Gendrot y P. C. Racamier (1951): "Fonction respiratoire et oralité". Por razones de ortodoxia psicoanalítica, sin duda, estos dos autores ponen el acento en la relación entre la regulación nerviosa de la respiración y la de la digestión; privilegian la relación oral en detrimento de los intercambios táctiles, y descuidan las fallas precoces del pre Yo corporal (que yo prefiero llamar Yo-piel) en el establecimiento de los trastornos respiratorios. Por el contrario, distinguen juiciosamente los trastornos de la absorción y los de la expulsión respiratoria. Indican que el bloqueo de la expiración está en relación con un objeto malo interiorizado: "El asmático está condenado a no poder rechazar lo que absorbe progresivamente" (Gendrot & Racamier, p. 470). Señalan, en todos los casos de retención respiratoria, la necesidad de permanecer en plenitud y la angustia del vaciamiento (Anzieu).

Perls, por otra parte, destaca la relación respiración-llanto en el asma:

Supongamos que en varias oportunidades usted tuvo deseos de llorar pero no se lo permitió, contrayendo deliberadamente los músculos del diafragma. Supongamos más aún que esta forma de comportamiento, que originalmente surgió como un esfuerzo consciente por suprimir la necesidad de llorar, se convirtiera en algo habitual y automático. La respiración y la necesidad de llorar se confundirían y se harían confluyentes entre sí. Entonces habríamos perdido ambas actividades, la capacidad de respirar libremente y la capacidad de llorar. Incapaz de sollozar, nunca soltaría ni concluiría su pena; es incluso posible que luego de transcurrido un tiempo olvidaría el motivo de su pena [pero se obsesione con mantener el vientre plano, en un intento de mantener a raya la pena. N. del E.]. Tanto la necesidad de sollozar, por una parte, como la contracción del diafragma como defensa en contra de la expresión de esta necesidad, forman una línea de batalla única y estabilizada de actividad y contra-actividad. Esta lucha perpetua transcurre todo el tiempo y en forma aislada del resto de a personalidad... Esta confluencia patológica yace tras muchas de las enfermedades... Si la confusión entre la respiración y el sollozar que mencionábamos antes, se mantiene por el tiempo suficiente, puede resultar un asma (Perls, p. 48s).

Tomado de:
Anzieu, D. (1998, 1974). El Yo-piel. Madrid: Biblioteca Nueva. p. 125s
  • Gendrot, J. & Racamier, P. (1951). Fonction respiratoire et oralité, L´Evol. Psychiat., 16, n° 3, p. 457-478.
  • Ribble, M . (1944). Infantile experiences in relation to personality development, en Hunt, J. Mc V., Personality and the behavior disorders, New York, Ronald Press, tomo 2.
Perls, F. (1976, 1973). El Enfoque Guestáltico. Santiago de Chile: Cuatro Vientos.

viernes, 6 de febrero de 2015

El Yo-Piel

"La piel mantiene el equilibrio de nuestro medio interno contra las perturbaciones exógenas, pero en su forma, textura, coloración y cicatrices, conserva las marcas de esas perturbaciones. A su vez, este estado interno que ella debe preservar, en gran parte lo muestra externamente; a los ojos de los demás es un reflejo de nuestra buena o mala salud orgánica y el espejo de nuestra alma. A su vez, también, esos mensajes no verbales emitidos espontáneamente por la piel son intencionadamente desviados o invertidos por los cosméticos, el bronceado, las pinturas, los baños e incluso por la cirugía estética" (p. 28).

"El Yo-piel se encuentra en el origen de la envoltura táctil, forrada por una envoltura sonora y por otra gustativa-olfativa. Las envolturas muscular y visual son más tardías" (p. 233). Como "toda actividad psíquica se apoya en una función biológica"... el Yo psíquico se apoya en el Yo corporal que le antecede, y éste, a su vez, en las funciones que cumple la piel. ..."Señalo aquí tres de estas funciones:
  1. Es el saco que contiene y retiene en su interior lo bueno y lo pleno que la lactancia, los cuidados y el baño de palabras han acumulado dentro de él.
  2. Es la interfaz que marca el límite con el afuera y lo mantienen en el exterior, es la barrera que protege de la penetración de las avideces y agresiones que provienen de los demás, seres y objetos.
  3. Al mismo tiempo que la boca, y por lo menos tanto como ella, es un lugar y un medio primario de comunicación con el prójimo y de establecimiento de relaciones significantes; es además, una superficie de inscripción de las huellas que ellas dejan".
En nuestra piel y cuerpo están inscritas nuestras experiencias
Con este origen epidérmico y propioceptivo, el Yo hereda la doble posibilidad de establecer barreras (que se convierten en mecanismos de defensa psíquicos) y de filtrar los intercambios (con el Ello, el Superyó y el mundo exterior). Según mi criterio, si la pulsión de apego está pronto y suficientemente satisfecha, aporta al lactante la base sobre la cual puede manifestarse lo que Luquet (1962) ha llamado el impulso integrador del Yo. Consecuencia ulterior: el Yo-piel proporciona la posibilidad del pensamiento". (p. 51)

Tomado de:
Anzieu, D. (1998, 1974). El yo-piel. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Luquet, P. (1962). Les Identifications précoces dans la structuration et la restructuration du Moi. Rev. Franc. Psychoanal., 26, p. 197-301.