Si el tema es la muerte -de un pariente, padre, abuelo, amigo o hasta de un animal doméstico querido- es muy importante lo que le ha de decir al niño. por ejemplo, no diga: "Dios se llevó a la Abuelita" pues esto puede infundir miedo de Dios. Diga más bien: "Abuelita es como un carro que se desgastó tanto que no pudo andar más, porque estaba muy vieja". Si ha muerto un animal querido, no le diga: "Mañana te compraré otro". Dígale: "Yo sé que estás muy triste".
Si el niño asiente, dígale: "Vamos a hacerle un funeral para que digas lo que sientes y te despidas".
Cuando una persona tiene la experiencia de perder un ser querido -por muerte, abandono o divorcio- hay una labor de duelo que hay que hacer. Los mayores tienen que hacerlo al igual que los niños.
Tomado de:
James, M. (1979). ¿Qué hacemos ahora que los tenemos? Bogotá: Fondo Educativo Interamericano, p. 67s.
lunes, 23 de febrero de 2015
viernes, 20 de febrero de 2015
Amor sexual en la pareja
El Ananga Ranga es un tratado sobre la sexualidad y el amor de pareja. Fue escrito hace unos quinientos años. El texto siguiente está lleno de sabiduría y es con lo que cierra el libro.
"El principal motivo de la separación y la causa que impulsa al marido a los brazos de otras mujeres y a la esposa a los de otros hombres, es la necesidad de placeres variados y la monotonía que sigue a la posesión. De esto no existe la menor duda. La monotonía es la madre del hastío, y éste acarrea la repugnancia por la cópula, tanto en uno como en otro. Se conciben pensamientos maliciosos, el marido o la mujer ceden a la tentación y el otro sigue a impulsos de los celos. Muy raras veces ocurre que los dos se amen mutuamente con idéntica intensidad, por lo que uno se deja seducir por la pasión mucho más fácilmente que el otro. De esas disensiones surgen o se producen la poligamia, el adulterio, los abortos y toda clase de vicios y no sólo ambos cónyuges caen en un lodazal, sino que, además, arrastran tras de sí el venerado nombre de sus antecesores muertos, del lugar en que se encuentran los mortales beatificados al infierno o bien de nuevo a este mundo.
Al comprender claramente el modo cómo surgen tales disputas, he presentado en este libro cómo el marido, dándole variedad al goce de la esposa, puede vivir con ella igual que si se tratase de treinta y dos mujeres diferentes, para evitar, de manera definitiva, el sentimiento de hastío y de saciedad.
Asimismo he enseñado toda clase de artes y de misterios útiles por los que la esposa se puede hacer pura, hermosa y agradable a los ojos del marido."
Kalyana Malla (1993, s. XVI a.C.). ANANGA RANGA. Barcelona: Ediciones 29.
Relación entre lo psicodinámico y lo social según Kardiner
Los aportes de Sigmund Freud a la comprensión del funcionamiento psíquico no nos deben dejar pasar por alto que dicho devenir psíquico, o dicho de otra forma, la actualización de viejos programas, siempre se da en un marco cultural. Gran parte de lo dicho por Freud sería válido para sus pacientes: vieneses de clase media de la época victoriana. Los estudios de Malinowsky (1927) y de Mead (1928) en otras culturas, mostraron la relatividad del Complejo de Edipo y de la etapa de latencia, por lo menos tal como se les entiende usualmente. Los psicólogos del Yo, en base a estas investigaciones, se orientaron a una visión más social en la configuración psíquica, aunque perdieron de vista la preeminencia del Ello.
Abram Kardiner, uno de los psicoanalistas que abandonó la teoría de la libido para centrarse en las influencias del medio, desarrolló durante la década del 1930 un fructífero intercambio entre antropólogos y psicoanalistas, lo que desembocó en una investigación en la isla de Alor (Indonesia).
Kardiner concluye que las frustraciones infantiles son el resultado de pautas de crianza culturalmente moldeadas, las que movilizan actitudes defensivas y estimulan procesos de sustitución o compensación que pueden, y suelen, continuar en la vida adulta.
De estas experiencias culturalmente en común, Kardiner denominaría a los elementos de personalidad que comparten miembros de una misma sociedad, "personalidad básica".
El mismo autor considera que existen dos tipos de instituciones sociales:
- Las Instituciones primarias, responsables de la formación de la personalidad básica. No elaboró ninguna lista con estas instituciones porque creía que adoptaban distinta forma en cada sociedad, pero pueden ser la organización de la familia, formación del grupo interno, alimentación, destete, solicitud o descuido con los niños, entrenamiento sexual, pautas de subsistencia.
- Las Instituciones secundarias o “sistemas proyectivos” serían los sistemas de tabú, religión, rituales, que satisfacen las necesidades y mitigan las tensiones creadas por las primeras.
"La detallada aplicación de los conceptos de Kardiner a la comprensión de la interacción entre la personalidad y sociedad implica:
- la identificación de situaciones claves y de instituciones sociales primarias que ejercen influencia en la formación de la personalidad;
- una teoría psicodinámica acerca de la manera en que las experiencias culturalmente específicas de frustración y gratificación, en esas situaciones claves, provocarán el desarrollo de específicas estructuras de defensa y de control, originando una ""personalidad básica"" en los miembros de una sociedad determinada;
- una teoría psicosocial acerca de la manera en que las exigencias y características de la personalidad básica, que derivan de las experiencias del niño en las instituciones sociales primarias, moldearán las instituciones secundarias de la sociedad y presionarán sobre éstas;
- una teoría sobre la manera en que los problemas específicos de adaptación a los ambientes físico y social, en interacción con la personalidad básica de sus miembros y con sus instituciones sociales existentes, influirán en el futuro desarrollo de estas últimas (incluyendo aquellas que afectan la práctica de crianza) y en la capacidad de la sociedad para enfrentarse con ambientes en proceso de cambio" (p. 158, Deutsch & Krauss).
Deutsch & Krauss citan a Kardiner (1963) en su resumen del estudio sobre los alorenses:
El trato que se da a los niños en Alor puede caracterizarse como negligente e incongruente. Si lo observáramos en nuestra sociedad, pensaríamos que ocasionaría serias perturbaciones en la integración del individuo... son desconfiados, suspicaces y ansiosos. Carecen de confianza y autoestima. Son cobardes y faltos de agresividad, pero roban a sus vecinos recurriendo a la mentira, el fraude y ardides astutos. Son incapaces de mantener una verdadera relación amorosa o amistosa. Su capacidad para manejar el mundo externo o disfrutar de él es limitada. La aparición de estos rasgos como herencia común de los alorenses no nos sorprende, ya que conocemos las primeras experiencias de estos nativos con sus padres y con el ambiente. Pero lo que es más interesante y constituye una auténtica contribución a nuestro conocimiento de los procesos culturales, es observar que estos rasgos se reflejan en toda la estructura social de la cultura.
Este reflejo en toda la estructura se evidencia en el folklore, donde "el tema más común es la frustración causada por los padres y el odio. En una fábula, por ejemplo, una madre pide a su niño que vaya a buscar agua con un recipiente cuyo fondo ha perforado deliberadamente. Mientras el niño trata inútilmente de llenar el recipiente, los padres lo abandonan. Años más tarde, en la boda del hijo, los padres reaparecen y se les obsequia recipientes de comida llenos de excrementos.
En su religión no hay idealización de la deidad. Esta no posee gran poder benéfico y por ende no se le aplaca con la esperanza de obtener recompensas y beneficios. Los sacrificios se le ofrecen de mala gana y con resentimiento, y solamente en casos de emergencia. No existe un concepto de la clemencia y no hay acumulación de virtudes como una forma de seguridad. El único tema alentador que aparece en la religión, el mito y el folklore de Alor se refiere a Seres Buenos sobrenaturales que otorgan favores de manera caprichosa y no a pedido. Siempre son (lo que resulta bastante significativo), totalmente extraños para aquellos a quienes ayudan." (p. 159)
Aquí hay una estructuración a esperar lo peor de la vida y, en su forma compensada socialmente, una exagerada valoración del status y la riqueza, como manera de reforzar la autoestima.
Kardiner propuso ""la tesis de que las frustraciones persistentes producen tensiones internas que requieren la elaboración de lo que denominó "sistemas proyectivos", como la religión y el folklore, que adquieren su carácter distintivo en una determinada cultura presumiblemente porque las concepciones que se desarrollan como resultado de experiencias infantiles son llevadas a esos sistemas o proyectadas en ellos"" (ídem).
También destacó que una adecuada caracterización de las relaciones recíprocas entre las instituciones sociales y la personalidad requiere la adquisición de tres cuerpos de conocimientos relacionados:
- una comprensión de los problemas de adaptación que ha enfrentado la sociedad;
- una comprensión de los procesos homeostáticos que operan en ella para mantener su funcionamiento como tal;
- una comprensión de la ""personalidad básica"" que resulta de las particulares pautas homeostáticas particulares de una sociedad determinada.
Referencias:
Deutsch, M.; Krauss, R. (1970). Teorías en Psicología Social. Bs. As.: Paidós.
Kardiner, A. y Preble, E. (1963). They Studied Men. NY: New American Library, p. 218ss.
UNED. Historia de la Antropología: Abran Kardiner. Tomado de: http://perso.wanadoo.es/teresapastor/antrop/autores/kardiner.htm
Primer año de vida. Modelo de crisis vital
Fernández Mouján propone el acceso al campo originario, al inconsciente natural, como experiencia creativa que permita afrontar las crisis, entendidas como puntos de quiebre para el yo, que necesita desidentificarse y eventualmente retomar identificaciones flexibilizadas. Emplea el primer año de nuestra vida como modelo de la vivencia de las crisis.
LOS MOMENTOS EN LA CRISIS VITAL.
"El bebé recién nacido aún no tiene nociones de afuera-dentro. No hay límite en su cuerpo inmaduro, donde la mielinización neuronal aún no llegó a la superficie (a los tres meses estaría en condiciones de registrar la diferencia entre interno y externo.)" Si aún no hay un Yo plenamente formado, ¿como quién me vivencio durante estos primeros tres meses de vida? (y aún antes) -se pregunta Fernández. Y se responde: A través de un "mi" o "sí mismo" (self), sujeto de experiencia singularizado dentro de un campo participativo, inscrito en una identidad grupal que no es otra que la familia, un "nosotros" dador de identidad. El neonato existe como co-partícipe, registrando en su "cuerpo vivo" (incluyente de su madre y otros) las experiencias sensoriales a su unidad que no hace distinción de cuerpo y mente. De este registro dará cuenta en el futuro, transformando la in-formación en formas (objetos, imágenes).
"El bebé recién nacido aún no tiene nociones de afuera-dentro. No hay límite en su cuerpo inmaduro, donde la mielinización neuronal aún no llegó a la superficie (a los tres meses estaría en condiciones de registrar la diferencia entre interno y externo.)" Si aún no hay un Yo plenamente formado, ¿como quién me vivencio durante estos primeros tres meses de vida? (y aún antes) -se pregunta Fernández. Y se responde: A través de un "mi" o "sí mismo" (self), sujeto de experiencia singularizado dentro de un campo participativo, inscrito en una identidad grupal que no es otra que la familia, un "nosotros" dador de identidad. El neonato existe como co-partícipe, registrando en su "cuerpo vivo" (incluyente de su madre y otros) las experiencias sensoriales a su unidad que no hace distinción de cuerpo y mente. De este registro dará cuenta en el futuro, transformando la in-formación en formas (objetos, imágenes).
En un primer momento tras su nacimiento, el bebé se encuentra en un estado de "identidad grupal" o "contexto de creación", orientándose "por lo vivido como pura información, encontrando un sentido y creando holísticamente su mundo. Aún no hay percepción de "objetos" ni se ha desarrollado la identidad del yo, viviendo en una simbiosis dinámica con la madre. La especularidad durante este periodo simbiótico normal no es visual sino de índole vivencial, e intervienen todas las sensaciones. Este es un momento mítico originario, que no da cuenta del origen de un niño sino del significado de la vida para el hombre. En él mora lo desconocido en sí, lo real, donde aún no hay palabras, sólo vivencias que darán vida a las palabras y a todas las formas. Éste es, pues, el contexto de creación del cual se sale con el acto creador. (p. 286s)
Cuando llega al tercer mes, puede diferenciar el afuera del adentro (segundo momento de la crisis vital) y empieza a vislumbrar o percibir parcialmente (M. Klein) un mundo externo objetal sobre el cual ilusoriamente despliega sus fantasías, las que orientarán las pulsiones tras la satisfacción en la descarga. Para evitar las frustraciones, el Yo incipiente transcurre dentro de una estructura narcisista, y convertirá el mundo objetal en su imagen idealizada, suponiendo externo lo negativo.
En este momento del primer año de vida el cuerpo originario empieza a objetivarse como esquema corporal, posible por cierto grado de identificación a partir de las sensopercepciones puntuales sobre las cuales el bebé construye su mundo de fantasías... La diferenciación entre cuerpo vivo y anatómico coincide con la diferenciación identidad grupal e identidad del yo, mundo vivido y mundo representacional (escasamente percibido), experiencia de satisfacción y experiencia de participación (en esta última anhelamos el ser, no deseamos objetos).
Este proceso de individuación y separación se sustenta por el proceso simultáneo que la madre va realizando, de ir frustrando el narcisismo infantil, al ir demorando la satisfacción de necesidades o delegándolas a otras personas. Este proceso de "narcisación" tiene su desenlace en la estructura edípica que supone la apertura a un "tercer objeto" (el padre) que nos abra a todos los demás (tercer momento de la crisis vital). El yo narcisista como sujeto se debilita, y se fortalece el yo sujeto de las relaciones, fomentando la sublimación. (p. 31s)
"La identidad del yo se va realizando en el curso de la historia personal y proporciona un sentimiento de unidad, mismidad y continuidad con todos los hechos significativos (conscientes o no). Estos sucesos tienen un correlato en la fantasía, que ayuda a explicar ilusoriamente todos los enigmas de la realidad personal. Esta forma elaborativa de la relación con las cosas y de dominio de la realidad se convierte en una forma de ser, la cual se encuentra determinada por estas representaciones dinámicas (estructuras de un sistema) o fijada por la represión o la rigidez ideológica social.
Cuando tenemos una crisis, buscamos en estas estructuras fijas o dinámicas, inconscientes, el fundamento para explicar el porqué de lo que sucede". (p. 26)
La crisis es una "oportunidad" para revivir un momento originario vital, momento que se manifiesta en muchas circunstancias vitales, pero que se da por antonomasia en el parto, donde se sale a poner "formas" a la in-formación (lo que está en formación, lo que se está formando) hasta ese entonces recibido.
"El conocimiento de uno mismo no termina en la historia oculta (que es importante) y su resignificación (que es más importante aún) sino en la "conciencia acrecentada" que como "ser" tenemos cuando nos "abrimos" al constante emerger de un mundo donde la vida fluye y el hombre tiene la oportunidad de trascenderse. Un hombre que anhela más de sí mismo, no tanto de los objetos que le satisfagan. No son importantes el control, la posición ni la seguridad de las relaciones, sino la búsqueda de un sentimiento de identidad en resonancia con el destino de todos.
Es por ello, a nuestro entender, que las crisis vitales más allá de sí son accidentales o evolutivas; constituyen acontecimientos que podemos provocar en cualquiera circunstancia de la vida. La decisión de abrirnos a la cultura viva conlleva una ardua tarea que la razón y los sistemas sociales imperantes dificultaron ya que éstos, ante todo, buscan el dominio y la estabilidad. La vida es inquietante como el devenir; sabe que todo fluye cuando no "dominamos". La tarea del yo, pues, consistirá en ajustarse a la realidad interna y externa desde la libre autosuperación." (p. 36s)
"Al profundizar la teoría de la crisis vital, se llega a la conclusión de que su momento culminante es cuando el yo logra desidentificarse de todo objeto ("queda suspendido") y alcanza el estado "participativo" desde un sujeto que libremente vivencia la experiencia sin fronteras, al lograr una identidad grupal donde el espacio medible desaparece. Vivenciar esta experiencia nos permite intuir un tiempo de adviento, que no viene de un pasado sino de una fuerza vital generada desde un inconsciente cultural que informa una conciencia ampliada. Luego, al ceder este momento culminante, reaparece el yo orientado por el símbolo vivo que da cuenta de lo vivido, y de la transformación de las relaciones con los objetos" (p. 53)
"Primero somos grupo (un nosotros) luego somos yo (narcisista); finalmente, un yo-en-relación".
Para ver otros aspectos de la propuesta de Fernández Moujan: psicología y física cuántica (1)
Referencia:
Fernández Mouján, Octavio (1994). La Creación como Cura. Buenos Aires: Paidós.
Etiquetas:
crisis,
desarrollo písiquico,
ego,
fernández mouján,
melanie klein,
narcisismo,
neonato,
psicología evolutiva,
self,
transpersonal,
trascendencia,
yo
Enfrentar los problemas
Los padres suelen menospreciar, restarle valor, a los problemas de sus hijos. Hay cuatro maneras de menospreciar los problemas (p. 25):
Una vez me llamó urgentemente la maestra del colegio de mi hijo de seis años, que estaba en primer grado, para decirme que su conducta era "sexualmente incitante". Me apresuré a ir a la escuela ¿qué podría haber hecho? "vea por sí misma", me dijo la maestra, "su camisa está desabotonada todo el tiempo". Y ciertamente estaba sucediendo. Las camisas que yo le había hecho a mi hijo eran demasiado grandes y se desabotonaban fácilmente. Era poco probable que la maestra aceptara una explicación tan sencilla, así que le dije que haría algo al respecto. Y lo hice: achiqué los ojales y me reí. Si unos minutos con la aguja podían evitar al niño caricias negativas por parte de la maestra, bien valía la pena. (p. 63)
Tomado de:
- Menospreciar el problema mismo.
- Menospreciar su importancia.
- Menospreciar la posibilidad de solucionarlo.
- Menospreciar nuestra propia posibilidad de ayudar a solucionarlo.
Vamos a suponer que un niño de diez años no recibe invitación a una fiesta que ofrece el niño vecino. Este es un problema importante para él, pero su padre podría menospreciarlo diciendo:
(1) "Tienes otras distracciones, olvídate de eso".
(2) "No te preocupes tanto por eso, no vale a pena".
(3) "Nadie lo puede obligar a invitarte".
(4) "Lamento que no te hayan invitado, pero no puedo remediarlo".
Una vez me llamó urgentemente la maestra del colegio de mi hijo de seis años, que estaba en primer grado, para decirme que su conducta era "sexualmente incitante". Me apresuré a ir a la escuela ¿qué podría haber hecho? "vea por sí misma", me dijo la maestra, "su camisa está desabotonada todo el tiempo". Y ciertamente estaba sucediendo. Las camisas que yo le había hecho a mi hijo eran demasiado grandes y se desabotonaban fácilmente. Era poco probable que la maestra aceptara una explicación tan sencilla, así que le dije que haría algo al respecto. Y lo hice: achiqué los ojales y me reí. Si unos minutos con la aguja podían evitar al niño caricias negativas por parte de la maestra, bien valía la pena. (p. 63)
![]() |
| Tomado de James (1979, p. 64) |
James, M. (1979). ¿Qué hacemos con ellos ahora que los tenemos? Bogotá: Fondo Educativo Interamericano.
Ser padrastro o madrastra
Eric Berne ya nos hacía ver que al casarse ambos novios llegan con un contrato secreto: "Yo te curaré... de tu alcoholismo, tu mal carácter", etc.; o: "yo me haré de la vista gorda a cambio que no me abandones," o etc.
Cuando nos abrimos a la posibilidad de un nuevo matrimonio el contrato secreto puede incluir un "espero que reemplaces (o no) al padre/madre de mis hijos". Sin embargo hay que recordar que la persona es irremplazable, sólo podrá serlo la función parental y en la medida que no haya otra alternativa (muerte, incomunicación, desconexión con la realidad).
Entonces, cabe hacerse las preguntas: ¿Me conviene este hombre, esta mujer, como padre/madre de mis hijos? ¿O como padrastro /madrastra para mis hijos? (aunque la palabra está muy contaminada, encierra una maravillosa oportunidad: ser un padre o madre estrella o espiritual, padre-astro, madre-astral).
Citando a James (1979, 101s): "Primero, escuche a esta persona cuando habla de los niños ¿Es irónico, frío, amargo, comprensivo, respetuoso, cariñoso? Fíjese en sus relaciones con sus propios hijos y cómo se desenvuelve con ellos. Piense si "los suyos y los míos" se van a entender bien. si se fija bien, observará qué clase de padre es.
Luego, evalúese como posible padrastro o madrastra: ¿le cayeron bien esos niños? Si no le gustaron, van a ser todos muy desgraciados. Será criticón, impaciente, envidioso, celoso o furioso. Aunque los padres e hijos peleen, o no se lleven bien, existe un vínculo más fuerte que el accidental, y no tolerarán que los critique un "extraño" que puede ser usted. Va a tener que ganarse el amor y aprecio de esos niños, y probar que es confiable, pronosticable y no una veleta irracional. Tendrá que trabajar duro en esto pues los niños quieren ver lo bueno de sus propios padres ante todo; y usted representa una amenaza. Por lo tanto, camine suavemente, y cuando dé consejos, camine como sobre huevos. Deje que la disciplina sobre tareas escolares, hogareñas, vestuario, dinero, etc. queden en manos de su padre o madre verdaderos."
Como nos dijera Bert Hellinger, el segundo compromiso hará bien en respetar a la primera esposa o esposo, y recordar su lugar de segundo. Esto es un hecho. No es un respeto a la persona y sus acciones, sino a su lugar y su función. ¿Cómo respetar a los hij-astros sin respetar a sus padres? ¿cómo podrán ellos respetarte a ti si tú no respetas a sus padres? Es una cuestión de Orden, de los órdenes del Amor (cuidado, no son LAS, sino LOS órdenes del Amor, de estar ordenado, en el lugar que a cada quien le corresponde).
Sólo entonces, la palabra padrastro, madrastra, podrá recuperar su brillo, y dejarán ser los ogros y brujas del cuento para recuperar el sitial de leñadores y hadas madrinas.
Referencias:
Hellinger, B. (2007). El manatial no tiene que preguntar por el camino. Buenos Aires: Alma Lepik.
James, M. (1979). ¿Qué hacemos ahora que los tenemos? Bogotá: Fondo Educativo Interamericano.
Cuando nos abrimos a la posibilidad de un nuevo matrimonio el contrato secreto puede incluir un "espero que reemplaces (o no) al padre/madre de mis hijos". Sin embargo hay que recordar que la persona es irremplazable, sólo podrá serlo la función parental y en la medida que no haya otra alternativa (muerte, incomunicación, desconexión con la realidad).
Entonces, cabe hacerse las preguntas: ¿Me conviene este hombre, esta mujer, como padre/madre de mis hijos? ¿O como padrastro /madrastra para mis hijos? (aunque la palabra está muy contaminada, encierra una maravillosa oportunidad: ser un padre o madre estrella o espiritual, padre-astro, madre-astral).
Citando a James (1979, 101s): "Primero, escuche a esta persona cuando habla de los niños ¿Es irónico, frío, amargo, comprensivo, respetuoso, cariñoso? Fíjese en sus relaciones con sus propios hijos y cómo se desenvuelve con ellos. Piense si "los suyos y los míos" se van a entender bien. si se fija bien, observará qué clase de padre es.
Luego, evalúese como posible padrastro o madrastra: ¿le cayeron bien esos niños? Si no le gustaron, van a ser todos muy desgraciados. Será criticón, impaciente, envidioso, celoso o furioso. Aunque los padres e hijos peleen, o no se lleven bien, existe un vínculo más fuerte que el accidental, y no tolerarán que los critique un "extraño" que puede ser usted. Va a tener que ganarse el amor y aprecio de esos niños, y probar que es confiable, pronosticable y no una veleta irracional. Tendrá que trabajar duro en esto pues los niños quieren ver lo bueno de sus propios padres ante todo; y usted representa una amenaza. Por lo tanto, camine suavemente, y cuando dé consejos, camine como sobre huevos. Deje que la disciplina sobre tareas escolares, hogareñas, vestuario, dinero, etc. queden en manos de su padre o madre verdaderos."
Como nos dijera Bert Hellinger, el segundo compromiso hará bien en respetar a la primera esposa o esposo, y recordar su lugar de segundo. Esto es un hecho. No es un respeto a la persona y sus acciones, sino a su lugar y su función. ¿Cómo respetar a los hij-astros sin respetar a sus padres? ¿cómo podrán ellos respetarte a ti si tú no respetas a sus padres? Es una cuestión de Orden, de los órdenes del Amor (cuidado, no son LAS, sino LOS órdenes del Amor, de estar ordenado, en el lugar que a cada quien le corresponde).
Sólo entonces, la palabra padrastro, madrastra, podrá recuperar su brillo, y dejarán ser los ogros y brujas del cuento para recuperar el sitial de leñadores y hadas madrinas.
Referencias:
Hellinger, B. (2007). El manatial no tiene que preguntar por el camino. Buenos Aires: Alma Lepik.
James, M. (1979). ¿Qué hacemos ahora que los tenemos? Bogotá: Fondo Educativo Interamericano.
Etiquetas:
berne,
bruja,
contrato secreto,
familia recompuesta,
función parental,
hada madrina,
hellinger,
madrastra,
Muriel James,
ogro,
padrastro,
pareja
miércoles, 18 de febrero de 2015
Enseñando a dar Caricias Positivas
"Todos los padres necesitan ejercer influencia en sus hijos y sus instrucciones tienen por lo menos cuatro interpretaciones:
- Lo que los padres aclaran como el verdadero significado.
- Lo que en realidad están diciendo.
- El significado literal.
- Lo que creen los hijos que ellos están diciendo.
Pongamos un ejemplo. El padre dice: "No le des golpes a tu hermanita".
- Papá y mamá aclararían que esto tiene un significado general: "No maltrates a tu hermanita".
- Podría realmente significar: "Quédate quieto".
- Un niño puede interpretar así la orden: "Dijeron que no le pegue a mi hermanita; pero no me dijeron que no le dé un puntapié".
- O el niño puede comprender el mensaje implícito: "Quédate quieto", o podrá esperar que papá y mamá estén lejos y no puedan oír y luego pegarle a la hermanita.
Otro ejemplo de prohibiciones es: "No juegues con los niños de la casa de enfrente". El niño puede interpretar la orden como de "no jugar", pero nadie le ha prohibido que pelee con ellos.
Por esto es más seguro utilizar oraciones positivas en lugar de oraciones negativas. Diga: "Las galletas se comen después del almuerzo; te puedes comer una zanahoria o una manzana antes del almuerzo".
Diga: "Tú eres mayor que tu hermanita y más fuerte que ella, trátala con suavidad". (p. 29)
Reuniones Familiares de Caricias Positivas
Para asegurarse el flujo de caricias positivas y el evitar el aumento de las negativas, o de las llamadas "indirectas", algunas familias implementan reuniones, que pueden sistematizarse de la siguiente manera:
Para asegurarse el flujo de caricias positivas y el evitar el aumento de las negativas, o de las llamadas "indirectas", algunas familias implementan reuniones, que pueden sistematizarse de la siguiente manera:
- Sesiones de veinte minutos para aclarar resentimientos e intercambiar reconocimientos.
- El procedimiento es que cada quien verbalice sus resentimientos y los demás escuchan sin interrumpir. Cada uno habla directamente con el otro, no del otro (no como si la persona involucrada no estuviera presente). "Me enojó lo que hiciste" en lugar de "Me siento mal por tu culpa", o peor aún "Mamá, la Betty es mala, por su culpa me duele la cabeza" (como si Betty no estuviera a su lado escuchándola). Esto ayuda a salir del juego psicológico llamado Tribunales, desarrollando responsabilidad y búsqueda de soluciones ganar-ganar (a diferencia del "yo gané, tú perdiste, jajaja").
- Luego cada uno expresa sus sentimientos de aprecio para con los demás.
- Luego viene la discusión del resentimiento y sus aclaraciones.
Escuchar a los hijos, escuchar sus palabras y los sentimientos que hay detrás de ellas, es una de las mejores caricias que se pueden dar. Escuchar es decir: "Te veo, te oigo, respeto tus ideas y te respeto a ti". Cada quien habla, cada quien escucha, todos reciben buenas caricias. (p. 37)
Adaptado de:
James, M. (1979). ¿Qué hacemos con ellos ahora que los tenemos? Bogotá: Fondo Educativo Interamericano.
Adaptado de:
James, M. (1979). ¿Qué hacemos con ellos ahora que los tenemos? Bogotá: Fondo Educativo Interamericano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



