jueves, 6 de junio de 2019

Arbol Genealógico de Jesús

Gráficos de la Conferencia: El Árbol genealógico de Jesús como modelo de evolución espiritual (2017). Lima. Para ver el texto, analizando las implicancias transgeneracionales, pulsa aquí: Psicogenealogía de Jesús





lunes, 20 de agosto de 2018

Técnicas para aumentar la autoconciencia. Perls

A continuación dos técnicas ofrecidas por Fritz Perls para aumentar nuestra autoconciencia y aportar a la disolución de los conflictos:

Cierre sus ojos y observe cualquier imagen que pueda aparecer en la pantalla de su mente... tal vez descubra que salta de una a otra, incapaz de retener cualquiera de ellas por más de medio segundo... El primer paso para remediar esto es darse cuenta de que las imágenes no brincan, sino que Ud. brinca de una imagen a otra. Trate de hacerse plenamente consciente de su brincar y muy pronto notará pequeños movimientos en sus ojos cada vez que dirija su mirada de una imagen a otra... No haga responsables a las imágenes y no avance hasta que se dé cuenta perfectamente de que es usted el errabundo, no las imágenes. entonces descubra qué es lo que le hace brincar. ¿Es timidez, impaciencia, falta de interés, miedo? Este análisis es importante para aumentar las funciones del [yo]. Tan sólo después de que sea plenamente consciente de su actitud emocional hacia sus imágenes internas, puede intentar el análisis de sus resistencias sensomotoras... Concéntrese una y otra vez en la misma imagen hasta que la razón y objetivo de la evitación "brinque" a su conciencia (p. 262s.)

...Al desviar nuestra mentalidad de "las imágenes que vienen a nuestra mente" hacia "nosotros mismos que miramos las imágenes", mejoramos nuestras funciones del [yo]. Cambiamos de una actitud pasiva a otra más activa (p. 279).

... Con el tiempo debería haber una continua autoconciencia y conciencia activa del objeto durante todo el tiempo que usted esté despierto (p. 298) [es decir, una actitud consciente activa en todos los aspectos, acciones y momentos de la propia vida] (*De Casso, p. 121).


 Y aquí la otra:

Visualice a una persona contra la cual sienta rencor. Dígale exactamente lo que piensa de él. Déjese ir, sea todo lo emocional que pueda; rómpale el cuello, dígale palabras malsonantes como nunca lo había hecho antes... esta actuación imaginaria descargará mucha hostilidad... Con frecuencia el resultado es maravilloso. En vez de que usted se obligue a ser amable y a ocultar su irritabilidad detrás de una máscara de cortesía, aclara la atmósfera. No obstante, con frecuencia esta acción imaginaria será insuficiente, especialmente si en su fantasía usted deja a un lado el miedo que experimentaría a ponerse cara a cara con su enemigo.

Después que se haya calmado, dé el próximo paso, el más importante: dése cuenta de que durante todo el tiempo ha estado luchando con su propio yo tan sólo; recuerde la paja y la viga (p. 317).

[Y el siguiente y último paso: reconcíliece, ponga paz a esa relación, porque para el inconsciente el conflicto resuelto es el conflicto disuelto. N. del E.]

Tomado de:
Perls, F. (1975, 1942). Yo, hambre y agresión. México: F.C.E.
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*De Casso, P. (2003). Gestalt, terapia de autenticidad. Barcelona: Kairós.

lunes, 11 de junio de 2018

Perls y el trauma del nacimiento

En el siguiente caso expuesto por Fritz Perls vemos el trabajo sobre el trauma del nacimiento pero desde el lado de la madre:

He llevado a unos cuantos pacientes míos a través de una experiencia semejante al nacimiento... Hubo un caso que vale la pena ser registrado. Trabajé el sueño de una mujer de mediana edad. No puede soltar a su hija y la está volviendo loca con su aferrarse a ella hasta el punto de tener que internarse. Vive la vida de su hija, es "super-responsable", continuamente interfiriendo. Entonces hice algo nuevo. A varias personas que tienen fijaciones con cordón umbilical les he hecho jugar al nacimiento. En esta oportunidad dejé que ella reviviera una vez más el momento del parto de su hija. No había habido (...) tal trauma del nacimiento, únicamente faltaba tomar conciencia real de la separación. A medida que progresaba el trabajo, se hizo evidente que donde otros tienen una sensación de lo propio, de personalidad, de ser único e individual, ella no tenía más que un hueco, un vacío estéril.

Después de su vivencia del parto, la puse en contacto con su cuerpo y el resto del mundo, algo que antes estaba ausente para ella. En otras palabras, empecé a cambiar el vacío estéril, que hasta entonces estaba lleno con su hija, por el principio de un vacío fértil. Un descubrir su propio valor y su propia sustancia...

Referencia Bibliográfica:
Perls, F. (1987). Dentro y fuera del tarro de la basura. (3a. ed.). Santiago: Cuatro Vientos, pp. 208s

sábado, 26 de mayo de 2018

Terapia de Grupo en un Hospital Psiquiátrico

No establecemos casi una diferencia fundamental entre terapia de grupo con "normales" y con psiquiátricos hospitalizados; la teoría, los métodos y las técnicas son básicamente las mismas; puede ser que nuestra actitud sea simplemente más directiva con el fin de aportar la seguridad necesaria.

Acompañamos sin temor a la persona, en sus miedos, delirios o alucinaciones, con el fin de quitarles dramátismo. También proponemos una amplificación del sentimiento, sea cual sea: cólera, angustia, dolor, etc., pero en un clima general de profunda seguridad y materialmente en un encuadre protegido.

No dudamos en hacer representar su locura al paciente, caricaturizándola si es necesario. Se trata, en suma, de exorcisarla y domesticarla mostrándola, hablando, hablando de ella, haciéndola hablar, por turno, más que temerla o tratar en vano de reprimirla o de esconderla.

Con los psicóticos alternamos con frecuencia, en ida y vuelta, el trabajo en lo imaginario (a través del juego dramático, del dibujo, de la creatividad, de las metáforas verbales) y la confrontación con la situación real actual: relación con el o los terapeutas así como eventualmente con los miembros del grupo.

Insistimos mucho en las fronteras, fronteras corporales y fronteras sociales (las prohibiciones, tales como los pasajes al acto violentos), buscando definir mejor los territorios y los límites, ampliarlos sin abolirlos. Desde esta óptica, precisamos los lugares y los tiempos de trabajo y buscamos explícitamente con cada uno la mejor distancia en este instante, y probamos diferentes posiciones corporales entre nosotros, en la inmovilidad frente a frente, en la complicidad, de lado a lado, en el movimiento o en el contacto prudente, dejando el máximo de iniciativa al psicótico, que vive con frecuencia en la angustia de la violación de su burbuja espacial de protección.

Escena de "Atrapado sin salida", con Jack Nicholson
El trabajo corporal ocupa un lugar amplio en nuestro estilo; señalamos las tensiones, bloqueos, movimientos abortados, la amplitud de los gestos y de la respiración; trabajamos mucho sobre la voz, para volverla más viva, expresiva, habitada; proponemos ejercicios sensoriales de anclaje al piso, de enraizamiento, de equilibrio, de orientación, de reunificación del cuerpo dividido, así como una domesticación del contacto, individualmente, de dos en dos o en pequeños grupos, con frecuencia sobe el fondo musical que asegura un reparo suplementario.

Nosotros intervenimos frecuentemente para volver a centrar a la persona, evitando que se disperse tratando de seguir varias pistas a la vez, y lo empujamos cada vez, a escoger y tomar decisiones lo más responsablemente posible.

Permitimos la regresión (en un clima cálido de seguridad), pero también la agresión (en un marco protegido y desdramatizado).

A fin de cuentas no hacemos más que aprovechar las técnicas tradicionales pero esto en un clima relacional específico.

Citando al psicoanalista  P. C. Racamier, acerca del abordaje a psicóticos (y también válido en general):

El analista no esconde su identidad, lo que es, lo que siente (...). Así, si en general la "ausencia" es una virtud analítica, aquí lo es la "presencia".
(...) Reconoce francamente sus errores y defectos, dice si se equivocó, da explicaciones si llega tarde, se excusa si le faltó poner atención (...). En efecto, la sinceridad aparece como una de las exigencias naturales y fundamentales de la psicoterapia analítica de la psicosis (...): El analista está personal y humanamente comprometido e implicado; si lo quiere o no, tiene alguien a cargo (...). El analista es más activo y más cálido que de costumbre. Por otro lado, le corresponde mantener los límites con firmeza (...). Debe casi siempre abandonar la consigna del silencio espectador y también el rigor de los horarios; responde a las preguntas que se le hacen (...)
La actitud psicoterapéutica será la del maternaje. En un segundo momento será el sostén de tipo paternal. Un buen padre defiende. Defiende en el doble sentido de la palabra, es decir, tanto del mundo exterior como de sí mismo.
La "Realización simbólica" (Séchehaye) es una psicoterapia que se dirige directamente a las necesidades, a las frustraciones que el paciente ha tenido en su primera infancia, para colmarlas y satisfacerlas en el plan presimbólico mágico y concreto.
Es importante comprender que, en el período de maternaje, el paciente para nada es llamado a revivir experiencias pasadas; la experiencia que vive durante las sesiones son válidas en sí mismas como una primera vez (...). No se trata de una relación transferencial. El psicótico, de hecho, vive en una situación para él actual y atemporal.

Condensado de:
Ginger, S.  Ginger A. (1993). La Gestalt. Una terapia de contacto. México: Manual Moderno, p. 267ss

viernes, 25 de mayo de 2018

Explorar la relación madre-hijo

El ejercicio propuesto consiste en recortar tres formas en papeles de colores: una para sí, otra para su hijo, una para su madre, y representar, pegándolo, el lugar respectivo de estos personajes:

Primer cuadro: antes del nacimiento.
Segundo cuadro: después del nacimiento del niño.

He aquí el pegado de Jeanne:


En el primer cuadro encontramos formas concéntricas. Jeanne incluye a su hijo en ella misma y ella misma se incluye en su madre (Jeanne acababa de dar a luz hacía una semana). En el segundo cuadro, el niño está yuxtapuesto a ella misma, quien está todavía incluida en su madre, excepto en el lugar de la brecha abierta por el niño.

Cuando Jeanne comenta su producción, está muy consciente de haber traído su hijo al mundo: "Ahora ya salió, ya no forma parte de mí, él es él mismo". Pero ella no está absolutamente consciente de su propia relación confluente con su madre (fallecida hace más o menos un año).

Terapeuta: Y tú, ¿saliste de tu madre?
Jeanne (sorprendida de constatar su propio lugar en su dibujo): ¡No! Yo ¿sigo estando todavía en mi madre?
Ella reflexiona. El señalamiento de la terapeuta provoca un insight en ella.
T: Para tu hijo el paso del nacimiento lo hace salir de su madre, pero en ti ¿qué pasó?
J: Mi madre era autoritaria. Yo no podía escapármele, ella controlaba todo. Yo era la hija mayor. Ella era quien mandaba a mi padre.
T: Mira tu segundo dibujo ¿Cuál es tu forma de escapar de tu madre?
J: ¡Ah, sí! ¡Es el niño! Mi madre ya no me rodea más allí donde está el niño. La única forma de escapar era teniendo a mi vez un niño. es por eso que me casé.

Esta toma de conciencia permitirá abordar otro trabajo sobre la relación entre la muerte de la madre y el momento de la concepción de este nuevo niño, en plena depresión nerviosa que siguió al deceso.

Tomado de:
Ginger, S.  Ginger A. (1993). La Gestalt. Una terapia de contacto. México: Manual Moderno, p. 267

miércoles, 23 de mayo de 2018

Caso: Katia juega al bebé

[El siguiente caso es un buen ejemplo de como, ante la dificultad de recibir colaboración de los padres, se puede acompañar a un niño a manejar situaciones adversas. Quizá su medio no varíe mucho, pero la niña o el niño habrán desarrollado fortalezas que le ayudarán a lidiar con ello.]

Katia tiene siete años cuando empieza una serie de sesiones semanales, de las cuales algunas son en presencia de su madre.

Katia presenta un importante retraso general tanto en su estatura como en su peso, en lo psicomotor y lo verbal. Es pasiva y "apagada". Muchos hematomas dejan suponer una carencia de cuidados, o hasta de malos tratos.

La madre no formula ninguna demanda terapéutica; la calma y la pasividad de su hija le convienen de maravilla y se ha hecho a la idea de que es "débil como su padre" y que "es hereditario y no molesto".



Katia dibuja siempre a dos personajes: una mamá y un niño. Le propongo interpretarlos. Ella quiere tomar el papel de la mamá, yo hago entonces el bebé. Ella me regaña y me pega, gritando que soy insoportable. Cuando detenemos el juego, le explico que no es gracioso para un bebé no poder defenderse, ser tan poco acariciado o nutrido y con tanta frecuencia regañado o golpeado. Poco a poco, en el curso de las sesiones sucesivas, Katia esboza un comportamiento más maternal, el cual yo propicio por mis ruegos de bebé. Se vuelve más evidente que ya no quiere ser la mamá, sino el mismo bebé.

En las semanas que siguen, se efectúa un lento ascenso: Katia se instala cada vez más en la edad del bebé que desea interpretar. Ella "aprende" a caminar a cuatro patas, después parada; "aprende" a hablar, aplicándose primero a deformar las palabras y después poco apoco, a pronunciarlas bien.

Para limitar los fenómenos de transferencia, estoy atento para subrayar el límite entre nuestra relación real y nuestros papeles para "trabajar". Por ejemplo, en el curso de las sesiones de maternaje, me pongo una especie de delantal que es mi disfraz de mamá. Yo lo retiro al final del juego para retomar mi relación de acompañamiento en el aquí y ahora. (...) Este ir y venir deliberado entre la fantasía y la realidad es aprovechado como una dinámica de progreso.

Tomado de:
Ginger, S. & Ginger, A. (1993). La Gestalt. Una terapia de contacto. México: Manual Moderno, p. 261.

sábado, 21 de abril de 2018

El sueño y el soñar

Soñamos todos, todas las noches. El sueño cumple dos funciones importantes: la de procesar la información del día, y a su vez del pasado que se encuentra en permanente actualización; y sirve también como un entrenamiento de lo que viene, de lo que esperamos o deseamos. Por ello luego nos da la impresión que tuvimos sueños proféticos, cuando en realidad soñamos lo que estábamos deseando que sucediera, o lo que estaba tomando forma en nosotros para su realización, de acuerdo a nuestro Destino*.


Nuestro patrimonio genético es "revisado" (verdaderamente "reajustado") cada noche durante nuestros sueños. A esto Jouvet llama reprogramación genética. Diariamente vamos asimilando la información del inconsciente colectivo, los aportes culturales de nuestra propia experiencia diurna. El sueño asegura la integración de nuestra memoria individual a nuestra memoria colectiva, una armonización del comportamiento social adquirido y el comportamiento instintivo básico. Se trata de una revisión de los comportamientos instintivos programados para la supervivencia de la especie. Por ello los gatos sueñan con caza y ataque y los ratones sueñan con huida. Cabe resaltar que hasta los esquimales sueñan con serpientes, aunque no haya ninguna en su ambiente.  Lo cual parece ser una manifestación arquetípica. Sueña el feto desde el séptimo mes de gestación, lo cual es interesante, puesto que aún no tiene -aparentemente- información visual que almacenar. Sueñan los ciegos de nacimiento.

Podría decirse que el sueño onírico es el encargado de la construcción, mantenimiento, revisión y perfeccionamiento de los circuitos neuronales de la información y de la emoción, propio de las especies superiores. El sueño no aparece, en efecto, sino en animales de sangre caliente, a partir de los pájaros, los cuales sueñan sólo un 0.5% de su tiempo de sueño, contra el 5% en los mamíferos herbívoros en libertad. Pero en la seguridad del establo, las vacas llegan a triplicar su tiempo de sueños, el cual es, en efecto, un tiempo de "grandes riesgos", ya que los estímulos necesarios para el despertar deben ser de dos a tres veces más elevados que durante un sueño sin sueños ¡donde estamos menos ocupados! Es verdad que el umbral del despertar varía según la naturaleza del estímulo: un ligero maullido despierta al gato, así como el cuchicheo del nombre de un individuo dormido puede llegar a despertarlo.

Los mamíferos se dividen en cazados y cazadores. Ginger cita a Descamps para explicar que "los cazados, herbívoros o granívoros, consumen gran parte de su tiempo nutriéndose, duermen poco y sueñan todavía menos (5% de su tiempo de sueño). Los cazadores carnívoros, en cambio, se nutren rápidamente, tienen un sueño largo y profundo con una parte de sueños más importante". Los carniceros que se nutren de presas vivientes sueñan hasta un 40% del tiempo del dormir, mientras que los carnívoros que se conforman con comer carne con cierta frecuencia, entre los que cuentan los homínidos como nosotros, sueñan en un 20%.

Siguiendo a Descamps: "El hombre, desde este punto de vista, está programado como un carnívoro... sus sueños son fundamentalmente sueños de agresión y sexualidad [siendo que la expresión sexual tiene un fuerte componente agresivo]. Revisa entonces sin cesar sus comportamientos de ataque y de seducción, llevado por sus dos instintos de combate y de reproducción".

La variación del tiempo del soñar también varía con la edad: 60% en el recién nacido, que tiene mucho que hacer para terminar la fabricación de sus circuitos neuronales, los cuales van a condicionar su potencial intelectual posterior; el 30% del tiempo de sueño a la edad de un año; el 20% a partir de los cinco años, y de 12 a 15 % solamente en las personas de la tercera edad.

La mujer encinta duplica su tiempo de sueño para acompañar al feto y prosigue ese sincronismo durante el período de lactancia. En cuanto a las personas (cualquiera que sea su sexo) que comparten la misma cama, también sueñan con frecuencia al mismo tiempo.

Hay un aumento del sueño paradójico (o tiempo de sueño) en la mujer durante la segunda mitad del ciclo ovárico, con un punto máximo justo antes de la ovulación, que corresponde al pico de secreción de la testosterona, hormona masculina que excita el deseo de la mujer. Es sabido que cualquier sueño está acompañado de una excitación genital: congestión del clítoris y erección del pene en más del 60% de los casos. Esta erección precede a la aparición del sueño en dos minutos más o menos y se mantiene de diez a veinte minutos, esto tanto en el recién nacido como en el anciano. Ésta es particularmente clara en el último período de sueños de la mañana; que es también el más largo (36 minutos en promedio, contra diez minutos al principio de la noche) y es, parece ser, independiente del contenido explícito del sueño mismo.

Notemos que la privación prolongada del sueño provoca, después de cinco días más o menos, la aparición del delirio paranoide y sexual, con irritabilidad, comportamiento bulímico e hipersexualidad. [Y es que la falta de sueño es un indicador de peligro. Si el peligro acecha no se debe dormir. Y si este peligro permanece, y la vida peligra, entonces el instinto de supervivencia se acentúa: se come más y la sexualidad reproductiva se incrementa (Apunte propio)] .

El alcohol puede llegar a suprimir el sueño, por lo que una intoxicación alcohólica aguda puede compensar el déficit de sueño a través de un delirium tremens. Los somníferos a base de barbitúricos disminuyen nuestra dosis normal y necesaria de sueño, por lo que su uso continuado no es recomendable.

Los esquizofrénicos en períodos de crisis han delirado tanto que sus sueños se reducen en cantidad, más no en calidad, es decir que son tan comunes como los de otras personas.

Habitualmente el sueño se olvida muy rápido, lo cual parece un fenómeno natural; así, 8 minutos después del final de la fase paradójica, sólo el 5% de los que sueñan se acuerdan haber soñado cuando se despiertan. Sin embargo, hay que tomar en  cuenta que  mucha gente cree que cuando uno sueña se está desgastando, que soñar es cansarse. Y otros, al no comprender su significado, lo consideran una experiencia descartable. Y otros tantos, temen sus imágenes. Quizá una o la combinación de todas ellas estén detrás de la dificultad de recordar lo soñado. Todo psicoterapeuta dinámico ha observado que sus pacientes aumentan su capacidad de recordar sus sueños conforme avanza la terapia, es decir, su capacidad de introspección y autoconocimiento. Una cosa que suele ser efectiva para empezar a recordar los sueños es darle valor a sus contenidos y junto con ello querer recordarlos. Cada noche, al acostarse, decirse que esta noche se soñará y se recordará, por algunos días, suele ser suficiente para empezar a recordar.


Picat, citado por Ginger, sugiere, respecto a los sueños repetitivos, que la reactivación de las situaciones traumáticas no tienen otra finalidad que la de mejorar su elaboración. El sueño mismo de la misma noche funciona con esta redundancia: si despertamos a un sujeto en cada uno de sus sueños al cabo de diez minutos, percibimos que toda la noche vuelve a hacer el mismo sueño, sólo las circunstancias aparentes varían, pero el tema permanece idéntico. La naturaleza, en su redundancia, multiplica las precauciones para lograr sus objetivos.

Volviendo a lo expresado al principio de este artículo, el sueño cumple dos funciones la de procesar la información pasada y la de buscar soluciones futuras. En este sentido tenemos las investigaciones de la Dra. Deirdre Barrett en que se realiza un procedimiento del tipo incubación de sueños, y quedó demostrado que el sueño ayudaba a encontrar soluciones a problemas planteados justo antes de dormir. A mi parecer esta es la base realmente científica de lo que propugna Jean Pierre Garnier con su "Desdoblamiento del Tiempo", que la ha adornado con explicaciones medio físicas, medio cuánticas, medio espirituales.

Dicho todo esto, el sueño puede ser visto y trabajado desde cinco perspectivas complementarias:

  1. El sueño mismo en sus funciones inconscientes (revisión genética, integración de la experiencia, digestión de los traumas).
  2. El recuerdo consciente eventual del sueño y sobre todo el efecto catártico vinculado a su simple relato verbal.
  3. La búsqueda de comprensión simbólica o de interpretación onírica.
  4. La continuación o terminación del trabajo iniciado en el sueño recordado, el cual pide sin duda una finalización cuando se remonta a la conciencia.
  5. El sueño usado como medio creativo.
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* Entiéndase Destino como el pasado hecho presente.

Extractado de:
Ginger, S. & Ginger, A. (1987). La Gestalt: Una terapia de Contacto. Manual Moderno: México, pp. 234-241
Wikipedia: Incubación de sueños.